Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

¡Bienvenido Mr. Marshall!

Construir carreteras genera empleo y facilitará el tráfico pesado de mercancías, de personas y el turístico. Y construir y restaurar escuelas es magnífico para que los maestros y niños y jóvenes dispongan de lugares modernos

Es el título de una comedia española de 1953 en la que al alcalde de Pinar del Río, un pequeño pueblo español, lo visita un delegado del gobierno anunciándole que los americanos llegarán pronto con el “Plan Marshall”, para ayudar en la reconstrucción y el desarrollo. El alcalde convoca a los vecinos, adornan la plaza, preparan la bienvenida y a la hora prevista de la llegada, el alcalde y los vecinos solo ven pasar la caravana de motos y carros que no pararon en Pinar del Río.

Pues sí, qué bueno que empieza el Fomilenio y qué bueno que desde el principio habrá una comisión de gente decente y honrada y una supervisión directa de los Estados Unidos para garantizar que los proyectos se diseñen de acuerdo a normas internacionales, las materias primas y las mezclas que con ellas se preparen respondan a estándares internacionales y las obras se hagan bien, desde su diseño hasta la entrega a los beneficiarios. Y ojalá, que para la construcción de carreteras y escuelas contraten personas del lugar para siendo parte de la construcción o de la restauración las sientan suyas y las cuiden.

Y también, ojalá que el gobierno tenga a la disposición las aportaciones que le corresponden a tiempo, que son una milésima del presupuesto nacional, y no se atrase ninguna obra por falta de esos fondos. Si no los tienen, con que recorten un dos por ciento los gastos innecesarios les sobrará.

Por cierto, cuando se dice que el “gobierno aporte”, no son los gobernantes, sino todos los salvadoreños a través de los impuestos que tributamos. También esperamos que los gestores del Fomilenio que se asumen profesionales en su campo, no permitan que los proyectos en los pequeños pueblos se presenten como del gobierno o de los partidos políticos y se politicen y cuando se contraten técnicos, obreros y ayudantes sea gente que haga bien su trabajo.

Construir carreteras genera empleo y facilitará el tráfico pesado de mercancías, de personas y el turístico. Y construir y restaurar escuelas es magnífico para que los maestros y niños y jóvenes dispongan de lugares modernos, adecuados y seguros para enseñar y aprender.

A todos los que somos de San Vicente nos gustaría ver algún proyecto de modernización en la ciudad, por lo que desde aquí apelo al concejo y al alcalde, que se “pongan las pilas” y no nos pase como al pueblo de la película, Pinar del Río, que el Fomilenio solo lo veamos pasar. Siempre hay alguna alternativa que con trabajo, inteligencia y persistencia se puede encontrar.

*Ingeniero. 
Columnista de El Diario de Hoy.
www.centrodecalidadyproductividad.com