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Bienvenido 2014!

En la medida en que el reloj se aproxima a marcar el comienzo del nuevo año, en El Salvador, así como en otros lares, las personas bien intencionadas empiezan el nuevo ciclo con promesas y firmes resoluciones. Por ejemplo… este año voy a perder todas esas libritas demás, dejaré de fumar, estaré más activo, buscaré un mejor balance entre el trabajo y la atención a mi familia, o simplemente… aprenderé a no estresarme. ¿Le suenan conocidas estas buenas intenciones de inicio de año?

Al finalizar el año viejo, la mayoría de las personas mira en el espejo de sus vidas y más de alguno no le gusta lo que ve. La necesidad del cambio está en el aire, especialmente aquí en nuestro país ya que el 2014 será un año electoral y a todas luces… crucial.

Estoy seguro que muchos de mis lectores pensarán… yo ya he estado en este laberinto de reflexiones. Sin embargo, no han pasado unas semanas del nuevo año, o para no ser tan exigente, unos meses, y las buenas intenciones y propósitos se nos escurren como apretado puño de arena en agua de mar.

Yo pienso que debemos arrancar este 2014 con una mentalidad diferente. Debemos ser capaces de encontrar la motivación necesaria para que el entusiasmo de trabajar duro por lograr nuestras metas se quede con nosotros. Sin duda debe ser la esperanza, el afán por obtener nuestro enfoque y motivación. Nuestros principios cristianos y nuestra fe en Dios, en nosotros y en nuestros semejantes, son la fuerza que nos llevará a cumplir nuestros propósitos de vida para el 2014. Cualesquiera que éstos sean.

A guisa de ejemplo, entre las metas individuales no será cosa de otro mundo aprender a comer sanamente y mantenernos físicamente más activos. La parte más difícil será mantener nuestro enfoque mental. ¿Cómo empezar? Se necesita una motivación para estar dentro de un programa de logro de metas. Esto ayudará a lograr enfocar nuestra voluntad y neutralizar las fuerzas autodestructivas que llevan a muchos a fumar, comer desordenadamente, emborracharse e incluso al uso de las drogas mayores.

Los expertos recomiendan como primer paso para enfocarse en el cumplimiento de objetivos el escribir no más de cinco razones del porqué quiero cambiar las cosas, escribir nuestras metas. Y luego, enunciarlas en orden de prioridad. Estudiar esta lista y asegurarnos que cada una de estas razones que hemos escrito son lo suficientemente poderosas para combatir las tendencias autodestructivas que evitan estar en la realidad deseada. Y más que cuestionarnos sobre lo que deberíamos hacer para lograr el cambio, hay que descubrir qué es lo que no debemos seguir haciendo.

Articular una motivación correcta ayuda a poner los pies sobre la tierra y enfocar nuestra mente en lo que necesitamos hacer y no hacer para lograr su cumplimiento, especialmente cuando en la "praxis" tengamos que respondernos a interrogantes aparentemente sencillas, como… ¿debería comer esto tan grasoso? O mejor opto por algo más saludable. ¿Debería disfrutar de una porción moderada de comida? ¿O me harto todo esto? ¿Debería levantarme temprano, hacer tiempo para ejercitarme, caminar, correr o nadar? O me quedo aplastado en la cama. En cada interrogante tendremos dos opciones y cada una trae sus propias consecuencias.

El enfoque de motivación nos mantendrá atentos ante las diferentes opciones y repercusiones para evitar las conductas autodestructivas.

Al comienzo de un nuevo año, energizados y motivados, incluyamos en los planes a Dios, a nuestra familia, compartamos las lecciones y triunfos que nos brinda la vida y el trabajo dignificante. Y sobre todo demostremos que tenemos una nueva actitud, que sólo nos traerá ganar, ganar..

*Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com