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La bandera en buenas manos

En este mes de septiembre, me encanta cómo los salvadoreños nos llenamos de patriotismo y mostramos el símbolo más representativo de la patria: ¡nuestra bandera! Ella tiene tres franjas: dos azules, representando a los dos océanos que bañan Centroamérica, y al centro una franja blanca, que representa la paz. En esta última franja hay un lema que reza: "Dios, Unión y Libertad", palabras que se encuentran allí para que no pasen inadvertidas.

Estas tres palabras nos recuerdan que en El Salvador somos hombres de fe que creemos en un Ser Superior, que nos ha protegido de los más inclementes desastres naturales: que existe un Divino Salvador del Mundo, patrono de nuestra nación. Nos recuerda que, a pesar de nuestras diferencias, podemos unirnos cuando la patria está en riesgo de perderse. Nos recuerda ese tesoro que muchos no valoramos, y que es la LIBERTAD.

Hoy tenemos libertad para expresarnos y decir lo que no nos parece del otro. Tenemos una relativa libertad de prensa que permite que los salvadoreños estemos informados de lo que sucede en una sociedad como la nuestra, tan convulsionada. Nuestra bandera, por tanto, representa lo más sagrado que tenemos en nuestro país: la LIBERTAD. Hace un par de semanas tuvimos la visita de María Corina Machado y Dinorah Figuera, diputadas opositoras al régimen impuesto en Venezuela, y que ofrecieron una ponencia invitadas por el movimiento ciudadano 300, del cual orgullosamente formo parte.

En su entrada al evento tomaron la bandera de Venezuela y la ondearon orgullosamente. Tenían en su rostro la satisfacción de tener en sus manos el símbolo patrio de su sufrida Venezuela. Entraron con la frente en alto poniendo a su país en un tono positivo. Después del evento les comenté que era la primera vez que apreciaba en este país la bandera de Venezuela en manos de quienes verdaderamente tienen derecho a lucirla: los ciudadanos venezolanos.

La bandera de ese país ha estado aquí en manifestaciones violentas en las que se manchan paredes y se atenta contra los bienes ajenos. Incluso ese día, en el evento de las diputadas, vimos la bandera venezolana en manos de gente agresiva que gritaban consignas y amenazas contra todo aquel que quería entrar a la ponencia. Aquí se ha paseado la bandera de Venezuela en manos de intolerantes, en gorras junto a la bandera de Cuba, en camisetas alusivas mostrando el interés de implementar esos dos modelos en este país, modelos que a cambio de dádivas le roban las libertades a la gente para volverla dependiente.

Las diputadas se conmovieron con lo que les expresé. Se llenaron sus ojos de lágrimas al darse cuenta cómo se instrumentaliza en estas tierras su tan amado símbolo patrio. Me quedó claro que no debemos permitir que nuestro símbolo patrio sirva para este tipo de manipulaciones. Me quedó claro que debemos seguir ondeando nuestra bandera, dentro y fuera del territorio nacional, sin que genere temor o vergüenza. Debemos seguir defendiendo ese lema tan nuestro de DIOS, UNIÓN Y LIBERTAD. Debemos lograr que nuestra hermosa bandera siempre esté en manos de los que amamos la democracia, la familia y el trabajo digno en plena libertad.

*Colaborador de El Diario de Hoy.