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La bajeza moral de todos esos diputados

Debería sorprenderme, aunque ya estoy curado de espanto, de que en una votación a favor de legalizar el aborto, menos los 28 diputados de ARENA y otros dos, todos los demás diputados votaron a favor de legalizarlo. Es un hecho muy esclarecedor de la baja categoría moral que tienen la mayoría de nuestros diputados. De honorables no tienen nada más que el nombre.

Es evidente científicamente que en todo aborto no se elimina un montón informe de células, ni algo con el equívoco nombre de "óvulo fecundado", sino un ser vivo en alguna etapa de su evolución embrionaria, que por tener 46 cromosomas (que es lo propio y exclusivo de la especie humana) demuestra ser un pequeño individuo humano. Todo eso son verdades científicas y de experimentación irrefutables. Además en todo aborto se elimina un ser humano totalmente inocente e incapaz de defenderse por sus propios medios. Por lo tanto castigarle con la pena de muerte (que en nuestro país no existe ni para los mayores criminales) es una enorme injusticia y una maldad repugnante.

Habría que añadir que el pueblo salvadoreño es mayoritariamente cristiano y por tanto tiene como regla moral el Decálogo cuyo quinto mandamiento ordena estar a favor de la vida humana y aborrecer todo crimen. Por lo tanto todos los diputados que votaron a favor del aborto no actuaron como servidores del pueblo (que es para lo que fueron elegidos), lo hicieron en contra de una enorme mayoría de la sociedad civil y en contra de lo que dicta la conciencia moral de cualquier persona honesta, tenga o no creencias religiosas. Entonces ¿por qué lo hicieron?

El asunto huele a podrido porque es evidente que toda la propaganda a favor de legalizar esos crímenes viene apoyada y financiada generosamente por la poderosa internacional antinatalista mejor conocida como cultura de la muerte que esconde malamente su fea cara de imperialismo capitalista y racista. Es una verdadera guerra, una invasión que desprecia nuestra soberanía y el sentir de nuestro pueblo y que ha comprado la conciencia --¿a qué precio?-- precisamente de aquellos que más deberían defendernos.

¡Pobre Pulgarcito! ¡No nos basta con todos los crímenes de las pandillas, con el mal manejo que el Ministerio de Salud hace de su guerra contra el dengue y el chikunguña…! ¡Ahora quieran añadir más muertes humanas con la impunidad para los abortos provocados, que no liberan a la mujer, por mucho que algunas se lo crean! ¡Bien dijo el doctor Lejeune, que pesa más un niño en la conciencia que en los brazos!

Yo invito a castigar, como primera medida, a todos los diputados partidarios del aborto, negándoles el voto en la próxima elección.

*Dr. en Medicina.

Columnista de El Diario de Hoy.

luchofcuervo@gmail.com