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¡Bájenlos y utilícenlos bien!

En varias circunstancias económicas, buenas y malas en España y en otros países, funcionó mejor bajar los impuestos que subirlos. Pues si se bajan, se mueve más la economía, se invierte más, se mejoran los salarios, se crea empleo, se beneficia a la gente con menos ingresos, sube el consumo y Hacienda recibe más ingresos. Los chinos no han hecho negocio vendiendo caro, lo siguen haciendo vendiendo mucho y a precios muy bajos. Algo parecido debieran hacer aquí, bajar los impuestos y que paguemos todos, incluso el sector informal.

Hablando con varias personas sobre qué sienten cuando firman los cheques para los impuestos, son las firmas que menos gustan, porque sería mejor, una parte de esos impuestos invertirla en puestos de trabajo productivos y que el consumo subiera.

Si se fija, muchas cosas de las que compramos están hechas en Corea, Taiwán y China y por el tipo de productos, podrían hacerse aquí. ¿Y por qué los hemos comprado sin ver dónde fueron fabricados? Sencillamente por el precio. Y en la composición del precio, los impuestos son una parte.

Lo cierto es que al final los impuestos los pagamos todos, lo que sucede es que quienes tienen poder adquisitivo, los pagan sin problemas y los que tienen menos, reducen su consumo o sencillamente no consumen, y si por la subida de impuestos los productos ya no son competitivos, el que tiene trabajo, hasta lo puede perder.

Y si además de bajar los impuestos, quienes gobiernan, son austeros y se esfuerzan en usarlos bien, pueden invertir en crear puestos de trabajo para mejorar las infraestructuras.

Se espera con ansia el Fomilenio y se presenta como que salvará el país. Si se fijan, lo que se gastó y malgastó en estos cinco años en la publicidad gubernamental, en malas inversiones y trabajos a medias, es mucho más que el Fomilenio y es triste esperar "dinero fresco caritativo" de EE.UU. para invertir, y ver que el que generamos nosotros en impuestos no se utilizó correctamente.

Nadie crece sólo endeudándose y sin ahorrar y, además, sin saber con qué ingresos pagará sus deudas. Quien así lo hace, termina perdiendo su patrimonio y quedándose en la calle. Pero, ¿qué arriesgan los funcionarios que proponen más endeudamiento, quienes los acompañan en conseguirlo, e incluso, quienes sabiendo que las deudas ya pasaron del cuello, le siguen prestando?

Pues sí, lo que deben hacer en lugar de subirlos, es bajar los impuestos y eliminar todo lo superfluo. Es lo que hacemos en nuestras casas y en las empresas cuando se reducen los ingresos y hay patrimonios que conservar.

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net