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La Azulita y "el proceso"

Vaya alegría nos está dando la selección Sub 20 de fútbol, la "Azulita"; tremenda hazaña la de clasificarnos por primera vez a un mundial de fútbol en su categoría. Jóvenes con valores que agradecen a Dios --asistiendo a misa en plena Catedral de la ciudad sede-- por haberles permitido clasificar para el Mundial de Turquía. Felicidad mesurada, alegría, festejo y mucha humildad de los muchachos reporta nuestra periodista Varinia Escalante, enviada especial a Puebla. "Todavía estamos sin poder creerlo. No tenemos palabras para expresar lo que sentimos. Venimos con una ilusión, buscando sacar adelante a nuestras familias y al país, y lo hemos logrado", manifestó el capitán René Gómez.

Hace dos décadas llegó un entrenador profesional, José Omar "el Pato" Pastoriza, para entrenar a la Selección Mayor. Su diagnóstico: El Salvador necesita iniciar cuanto antes "un proceso" futbolístico, como lo tiene la mayoría de países competitivos. No voy a detenerme en el trato que le terminaron dando algunos sectores hasta que se fue; el hombre, cuando a su país Argentina llegó a jugar la Selecta un tiempo después, la atendió como el gentleman que era. Luego murió de un síncope cardíaco que por supuesto nada tuvo qué ver con su paso por nuestra tierra. Muchos errores cometidos desde entonces, han generado frustración tras frustración futbolística.

Hace una generación le ganábamos con facilidad tanto a los caribeños como a Panamá y Nicaragua; así logramos clasificar para los mundiales de 1970 y 1982. Pero los demás países, incluso Honduras y Costa Rica, han venido haciendo lo que, entre otros, nos recomendó hacer el técnico gaucho, ya no digamos Estados Unidos, Canadá y México en la Concacaf. Nosotros, mientras tanto, con un nacionalismo de lo más primitivo cada vez que llega una eliminatoria, acostumbrándonos a que la Selecta juegue "como nunca pero pierda como siempre". Así como es motivo de autoestima nacional el tener una buena selección de fútbol, también funciona al revés cuando no se tiene.

Me llamó la atención la primera vez que escuché de la Fundación Educando a un Salvadoreño (FESA) por qué no siendo nosotros un país beisbolero, jóvenes atletas salidos de ahí se iban a jugar a categorías inferiores de las Grandes Ligas. Por mi desempeño profesional, porque me encanta el deporte y por asunto de índole familiar he venido siguiendo el trabajo de FESA. Concluí que ha sido esta Fundación la que ha venido encargándose de realizar "el proceso" futbolístico que el país requiere al no haberlo hecho las instancias correspondientes. O, ¿cómo se explica que de 20 jugadores de la Azulita que se encuentran en Puebla, 16 hayan sido formados por FESA?

FESA inició el proceso becando niños y jóvenes con talento futbolístico para vivir, estudiar y entrenar en un internado en Comalapa, donde los valores son parte vital de la educación, como lo son para su presidente, Jorge Bahaia. Dirigida por una junta directiva, es la empresa privada la que siempre ha apoyado esta causa porque el actual gobierno dejó de hacerlo al tomar posesión. Más centros de alto rendimiento se han venido abriendo en los últimos años, ya no bajo el concepto internado, pero como academias FESA, con nutricionistas, preparadores físicos y entrenadores con estándares internacionales más becas en el exterior. Apatía ha causado esto en algunos corrillos tradicionales.

Pero como la medalla debe ser exclusivamente para El Salvador se acepta lo que dijo el presidente de la Fesfut en Puebla al clasificar para Turquía: "Ganó todo el país". La Azulita está haciendo su parte, FESA continúa trabajando canteras al igual que Fundamadrid y otras escuelas. Requiere la Azulita y requiere nuestro país, que hagamos integrados "el proceso".

*Director Editorial de El Diario de Hoy.