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El "ayatolá" salvadoreño

Bertolt Brecht fue un dramaturgo alemán que vivió en la primera mitad del Siglo XX, y revolucionó el teatro de su época, por su contenido de sátira social, agitación marxista y revolucionaria y compasión por los desheredados de la fortuna. Su preocupación por los pobres, y su apasionado deseo de aliviar sus necesidades, se plasmaron con gran fuerza en muchas de sus obras, especialmente en "El Alma Buena de Seshuan", en la que describe el viaje de tres dioses que bajan al mundo en busca de una persona buena. Y aunque la única que encuentran es una prostituta, pronto se decepcionan al comprobar que su bondad es considerada tontería, pues hasta aquellos a quienes ayuda, abusan y le exigen, hasta llegar a condenarla.

Brecht concluye que los problemas personales son problemas colectivos, y que es imposible cimentar seriamente la bondad y el amor, mientras haya miles de personas muriendo de hambre y de frío. Es indispensable una legislación que afecte las estructuras de la sociedad, ya que la caridad debe institucionalizarse, o se destruirá ella misma.

El mensaje de Brecht parece haber sido la inspiración del viceministro de Transporte, para que los salvadoreños alcancemos un alto nivel de bondad y amor al prójimo, mediante el nuevo impuesto (FONAT), que él bautizó de solidario, y entrará en vigor mañana 15 de abril. Cada propietario de ve- hículo, al renovar su tarjeta de circulación, debe pagar además entre $35 y $150, para cubrir gastos de las víctimas de accidentes de tránsito, que serán indemnizadas hasta después de su recuperación, al Ministerio de Salud y comprar a los buseros sus buses chatarra ¡Genial!

Don Nelson García debe desconocer el significado de la palabra solidaridad: "adherirse a una causa" de manera voluntaria y por amor al prójimo, en un deseo de aliviar sus necesidades. Porque si es obligatorio, se llama impuesto, que los sufridos contribuyentes pagamos, sin recibir nada a cambio, y con el que se pretende cubrir daños que no hemos causado, y quitar responsabilidad a los culpables de tantas víctimas de accidentes de tránsito.

Hablando claro, la mayoría de los accidentes de tránsito, con víctimas mortales o con serias secuelas de invalidez, han sido causados por motoristas de buses, muchos sin licencia, en estado de ebriedad o endrogados, que manejan unidades viejas, con pésimo mantenimiento y a excesiva velocidad. Todos recordamos la tragedia en la carretera a Santa Ana, que causó tantos muertos y heridos, que todavía esperan se les indemnice de alguna manera. Preguntamos a don Nelson García ¿por qué todos los que manejamos con precaución, cuidamos el estado de nuestros vehículos, los tenemos asegurados, y cubrimos los daños ocasionados a otros vehículos y a las personas dañadas, tenemos que hacernos cargo de las barbaridades de los cafres del volante?

El funcionario está obligado a explicar a la población afectada, ¿por qué no se aplica la ley del seguro obligatorio para el transporte público, que tiene más de 8 años de haber sido aprobada por la Asamblea, y que por intereses de diputados buseros, que son parte de la Comisión de Transporte, ha sufrido más de una decena de prórrogas? El viceministro debe tener poderosas razones o fuertes intereses, para no haber rechazado las prórrogas y hecho cumplir la ley, en lugar de actuar con la prepotencia de un auténtico "ayatolá", que sólo funciona en países con regímenes fundamentalistas, pero no en una democracia donde existen derechos y deberes y un clima de libertad. ¿Valdría la pena preguntarse si este impuesto solidario obligatorio no es inconstitucional?

*Columnista de El Diario de Hoy.