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La aventura botánica de María Gladys

La fecunda vida profesional y humana de María Gladys es de una magnitud imposible de resumir en tan corto espacio como este, por lo que me limitaré a reseñar uno de sus más conocidos libros

Abrir el libro de la doctora María Gladys de Mena Guerrero es como incursionar, tomados de su mano, en una especie de bosque encantado donde, con plena libertad de asombro y deleite, va uno descubriendo hojas, bejucos, cortezas, semillas, frutos, raíces, hongos, arbustos, flores en incalculable abundancia y sorprendente valor para el sustento alimenticio y curación de diversas dolencias del hombre.

María Gladys, una eminente doctora en química y farmacia, catedrática universitaria, dedicó gran parte de esfuerzo, tiempo profesional y sobre todo talento, a la investigación científica de la vegetación que crece en el país, que se resume en el libro titulado “Obtención y aprovechamiento de extractos vegetales de la flora salvadoreña”, con patrocinio de la OEA, publicado por la Editorial Universitaria de la Universidad de El Salvador, en 1994, correspondiente a la segunda edición.

El Lic. Salvador Castillo Acevedo, a la sazón Decano de la Facultad de Química y Farmacia, reconoce el valioso aporte de María Gladys a quien se debe, dice, “ el ordenamiento de las especies, conforme a su clasificación botánica, así como la redacción de un documento (el libro en cuestión) que permite apreciar, en forma clara y sintética, las investigaciones realizadas”.

Para enriquecer su obra María Gladys, dirigió un equipo de investigación que comprendía algunos estudiantes y asimismo docentes especializados; prácticamente se hundió en la búsqueda de documentación en archivos que se remontan a los usos de brujos, curanderos y chamanes precolombinos, así como la toma del testimonio de contemporáneos. 

Como dato pintoresco, María Gladys menciona en su libro que, en las calles y mercados de muchas ciudades del país, abundan los “suchileros”, personas que se dedican a la venta de especies vegetales que sirven para la preparación de brebajes y mejunjes empleados en recetas populares, folclóricas, aunque no siempre, aclara, pueden dar certeza de las propiedades que tiene cada uno, lo cual pudo comprobar en el curso de su investigación. Esto, advierte, puede tener consecuencias dañinas para quienes usan la medicina herbolaria por cuenta propia.

Los especímenes identificados fueron luego sometidos a pruebas de laboratorio y los datos han sido incluidos en el libro donde se registran el nombre vernáculo, nombre científico , aplicaciones para diversas dolencias, el recetario popular y científico, así como los componentes químicos y orgánicos, toxicidad de las plantas entre otras pruebas, además del lugar en que se recolectan las especies. Es el estudio botánico más completo que hay en el país, con la salvedad hecha por María Gladys, que aún falta mucha investigación por hacer.

Para que el lector se haga idea del contenido de la obra hago el resumen de un típico registro: “N. científico, hyptis mutabilis; N. vernáculo, chichiguaste u orégano montés; Recolección, Zona Oriental; Descripción botánica, hierba de más o menos un metro de altura, hojas sencillas, opuestas, dentadas... Uso popular, para úlceras de la piel; en caso de paludismo, como sudorífico. Receta folclórica: Se tuestan siete hojas, se hace el polvito, que se aplica a las úlceras... A continuación sigue el análisis fitoquímico, como resultado de pruebas de laboratorio que reafirman el contenido científico del documento. 

La verdad es que yo disfruto, durante horas, de la lectura de este libro cuya reseña escribo hoy con el corazón compungido, ya que hace unos días me enteré del tránsito de esta extraordinaria mujer con quien, junto a su esposo, el doctor Francisco (Chico) Mena Guerrero, también ya fallecido, mantuvimos por muchos años una estrecha y cordialísima amistad. Sea este un respetuoso y cálido recuerdo para mis dos queridos amigos.

*Periodista
rolmonte@yahoo.com