Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

AVE VAL-MAD

Las ventajas de una red ferroviaria son obvias y ojalá que las políticas gubernamentales energéticas salvadoreñas incentiven y faciliten el inicio de la generación de energías limpias

¿Viajó alguna vez en los trenes de la IRCA? Yo sí, los domingos tomaba el tren a las seis de la tarde en la estación de San Vicente y llegábamos casi a las nueve de la noche a San Salvador. Para setenta y cinco kilómetros tardaba casi tres horas y con el continuo vaivén al ritmo de “tracat-tracat” hasta nos dormíamos. Hoy, en El Salvador, podemos decir que no existe el tren y no se están aprovechando todas las ventajas de este medio de transporte. Lástima grande, porque en todos los países europeos, asiáticos, en Estados Unidos y Sur América hay redes ferroviarias que facilitan, aligeran, son muy seguras y reducen los costos de transporte.

Pues este miércoles esperando la salida del AVE, tren de alta velocidad, de las 9:15 de Valencia a Madrid en la estación Joaquín Sorolla de Valencia, de pronto recordé mis viajes en tren en mi querido país.

Y ya acomodado en mi asiento e iniciado el viaje y viendo el cuenta kilómetros sobre la puerta del vagón, se siente la gran diferencia, entre el “tracatrac, tracatrac” a 40 km/h del tren de los años sesenta de la IRCA y el silencio y la estabilidad del AVE, que en pocos minutos subió la velocidad a trescientos km/h y en solo 90 minutos exactos recorrimos un trayecto de 450 km. ¡Fabuloso!

Durante el viaje se pasa por muchos lugares interesantes, por ejemplo, antes de salir de la Comunidad Valenciana, los naranjales verdes cargados de frutas; más adelante, en la provincia de Albacete, los bosques de pino, luego, un precioso paisaje del azul profundo de cielo que se refleja en el agua de un embalse, después, se ven a lo lejos los típicos techos de los pueblos pequeños españoles y muchos polígonos industriales con una inmensidad de fabricas. Y en las carreteras paralelas a la vía, se puede sentir y ver la velocidad del tren.

Y tecnológicamente también resulta interesante el viaje, pues uno se puede hacer una idea del crecimiento de la generación de energías limpias, observando los “parques eólicos” que con sus grandes columnas rompen el horizonte. Son lugares donde hay un conglomerado de por lo menos ochenta grandes electro-generadores alineados, que como los molinos de viento que le parecían gigantes a Don Quijote de la Mancha, son impulsados por el viento y que girando lentamente sus aspas de 50 metros generan energía eléctrica día y noche.

En el desarrollo tecnológico de energías limpias, España es de las primeras potencias mundiales, por eso es que en todas las Comunidades Autonómicas hay parques eólicos y granjas solares.

Las ventajas de una red ferroviaria son obvias y ojalá que las políticas gubernamentales energéticas salvadoreñas incentiven y faciliten el inicio de la generación de energías limpias.


*Ingeniero. 
Columnista de El Diario de Hoy.
www.centrodecalidadyproductividad.com