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¿Avanzará el socialismo en el 2014?

Después del gobierno de transición del actual presidente Funes ya no existen dudas que de ganar las próximas elecciones el partido de izquierda, más específicamente su ala radical, montará un gobierno de corte socialista en su versión del Siglo XXI cuyos rasgos principales, entre otros, son: inclinación hacia la dictadura y totalitarismo, modificación de las reglas del juego y andamiaje jurídico para perpetuarse en el poder, aumentar los controles estatales en todos los órdenes en el marco del Estado paternalista y protector, eliminar el libre mercado, establecer el control de precios y amordazar a los medios de comunicación que no se alineen con el nuevo orden.

La consigna que vienen divulgando desde que se inició la campaña adelantada es "ampliar y profundizar" los cambios iniciados por la actual gestión. Aspiración que a la luz de la realidad es imprecisa e incomprensible porque los hechos prominentes de esta última son los grandes yerros, la enorme hemorragia fiscal que aflige tanto como la inseguridad y delincuencia, el lento avance en los campos de la salud y educación, el desorden y descontento generalizados en las ciudades, las "barbaridades jurídicas" como las llamó un conocido abogado y algunos programas y obras iniciadas por gobiernos anteriores.

Si el socialismo alcanza el poder fácil es intuir que para cumplir sus objetivos ideológicos más que hacer progresar al país, continuarán con sus esfuerzos por desarticular la Sala de lo Constitucional, intentarán por todos los medios alinear los tres poderes del Estado para eliminar el sistema de pesos y contrapesos, con la colaboración de oportunistas y pancistas seguirán torpedeando el Estado de Derecho y la institucionalidad para justificar la modificación de la Carta Magna.

El candidato oficial ha sido sincero al expresar su identificación con el gobierno de Venezuela, lo que no deja de sorprender por tratarse de un país sumergido en profunda crisis, asediado por la inseguridad y violencia, la escasez de alimentos y artículos de primera necesidad y una inflación del 57%. Cualquier ciudadano con un mínimo de sensatez se da cuenta que nada bueno tiene un gobierno dictatorial que nacionaliza empresas extrajeras, cierra medios de comunicación, coarta la libertad de expresión y que para sostenerse utiliza una "chusmocracia" y grupos violentos dependientes de las regalías del Estado. Con el agravante de un jefe de Estado perturbado, mala copia de Hugo Chávez, sin carisma ni sabiduría, que decreta que los electrodomésticos bajen su precio al 50% en un arranque mesiánico de populismo, con alucinaciones como para ver el rostro y la mirada de su mentor en las paredes de un túnel.

*Dr. en Medicina. Colaborador de El Diario de Hoy