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Atracos e impuestos

¿Qué recibirá la ciudadanía a cambio? ¿Cuánto reducirá el riesgo de salir a la calle? ¿Desaparecerán las extorsiones? ¿Se dejará de cobrar por entrar a las colonias? ¿Se terminará el abandono de las escuelas por temor?

Me gustó mucho la caricatura de Alecus, del miércoles, en la que satiriza cómo el ciudadano es atracado de igual manera por el señor con el antifaz y una pistola, como por el funcionario de traje y una bolsa donde hay que poner los impuestos. En realidad, le falta un dibujo en el que se satirice la escalada de precios de la canasta básica para la clase media.

Circula un correo electrónico  explicando que los pobres no pagan porque no tienen o son listos y no declaran sus negocios y los ricos tampoco, porque saben cómo hacer para no pagarlos, o pasarlos a los consumidores. Y de los tres, es víctima la clase media que se siente amenazada por la delincuencia, paga impuestos a Hacienda porque declara todo lo que gana. 

Legal o ilegal, constitucional o inconstitucional, moral o inmoral, ético o antiético es difícil de entender cómo al día siguiente  los altos funcionarios del gobierno, sin presentar pruebas, señalan que empresas prestigiosas, de primera línea, no pagan sus impuestos y ellos ni siquiera las pueden nombrar y menos cobrarles. Y  24 horas más tarde, sí tienen autoridad para “imponer” un nuevo “impuesto” que pagarán todos, en particular la clase media.

Pero bien, si se va a imponer, muy bueno sería hacerlo inteligible; que antes del impuesto deberán explicar cuáles  serán los resultados comprobables: ¿Qué recibirá la ciudadanía a cambio?  ¿Cuánto reducirá el riesgo de salir a la calle? ¿Desaparecerán las extorsiones? ¿Se dejará de cobrar por entrar a las colonias? ¿Se terminará el abandono de las escuelas por temor? ¿Será más seguro el transporte público? ¿Tendrán los policías mejores condiciones de trabajo? ¿Volverá el ejercito a sus cuarteles? ¿Se crearán puestos de trabajo para reducir la delincuencia? Como estas, hay cincuenta preguntas más para que aun siendo “impuesto” los ciudadanos entendamos y aceptemos que será útil.

Lo  mejor y más profesional sería, que el Ministerio de Hacienda recupere los impuestos que dice, que las  prestigiosas empresas que le deben al Estado. Sería más justo, más ético y sobre todo constitucional, pues en teoría todos somos iguales ante la ley y las que rigen los impuestos también son leyes.

Viendo lo positivo de lo negativo, como a todos nos subirán los costos, ojalá que  con este “impuesto” se distraiga menos la gente leyendo sus mensajitos y hurgando en las redes sociales durante el trabajo.

*Ingeniero.  Columnista de El Diario de Hoy.
www.pedroroque.net