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Ataque aéreo al Estado Islámico

En discurso a la Nación, el Presidente Barack Obama anunció una participación político-militar de Estados Unidos en Medio Oriente, implementando una estrategia contra el terrorismo de una organización a la cual descalificó de ser representante del Islam, con ataques aéreos contra las unidades y puntos estratégicos del Estado Islámico en Iraq y Siria. Esta firme declaración la dio luego de la decapitación de dos periodistas estadounidenses. Además Obama subrayó que en ningún caso esta operación requerirá tropas de combate en terreno iraquí y sirio.

Según opinión de expertos, esta estrategia proporcionará un modelo en la región de Siria e Irak, con una estrategia inicial que consiste en permitir a los poderes regionales buscar un equilibrio entre sí, mientras se proporciona el menor apoyo posible para mantener al mismo tiempo el equilibrio de poder.

El territorio donde se aplicará el modelo que se discute será Siria e Irak. Ambos gobiernos centrales han perdido control del país, pero cada uno sigue siendo una fuerza. Ambos países están divididos por la religión y las religiones también se han dividido internamente. En cierto sentido las naciones han dejado de existir como tal y los fragmentos que han quedado son entidades ahora más pequeñas y complejas.

Existe en esta coyuntura el caso especial del Estado Islámico. Especial porque su aparición y accionar provocó la crisis actual, especial por el brutal asesinato de dos periodistas americanos en videos que mostraron una especial crueldad y frialdad espantosa. Y es un caso diferente, porque su ideología es similar a la de Al Qaeda, organización que atacó a Estados Unidos en su territorio.

Debido a que el Estado Islámico opera en cierta medida como una fuerza militar regular y convencional, se vuelve vulnerable ante el poder aéreo estadounidense. El uso del poder aéreo contra las fuerzas convencionales del Estado Islámico que carecen de misiles antiaéreos podrá ser una táctica eficaz. Y esta decisión demuestra que Estados Unidos está haciendo algo, tomando poco riesgo, suponiendo que el Estado Islámico en realidad no tiene estos misiles. Pero la contra-estrategia del Estado Islámico de seguro será dispersar sus fuerzas, negando a la inteligencia y los aviones la ubicación fácil de objetivos.

El intento de derrotar al Estado Islámico distinguiendo a sus simpatizantes de entre otros pertenecientes a grupos sunitas y matarlos, será el primer paso. El problema táctico de contrainsurgencia es la identificación de los insurgentes.

Pero no debería por ahora existir ninguna ilusión de que los bombardeos obligará a estos fundamentalistas radicales enmendarse o rendirse. Ellos son ahora parte de la estructura de la comunidad suní y sólo ella podría erradicarlos. La identificación de los sunitas que son anti Estado Islámico y a ellos suministrarles armas para su fortalecimiento militar, es una idea mucho mejor. Es la estrategia de la balanza de poder de Estados Unidos, pero esta opción no tiene la dramática satisfacción de hacer volar al enemigo en pedazos.

El peligro es que otras milicias islámicas radicales puedan surgir en otros países y formar cuerpo con el Estado Islámico. Estados Unidos no sería capaz de bloquear estas amenazas, así como sus aliados en la región. Los saudíes e iraníes deben hacer frente a cualquier amenaza interna, no porque Estados Unidos sea indiferente, sino porque son mucho mejores en tratar con este tipo de amenazas y conocen mejor el terreno.

Estados Unidos debe llevar este escenario desde un equilibrio de poder entre Siria e Irak a un equilibrio de poder entre Arabia Saudita, Irán y Turquía. Ellos tienen mucho qué perder y sin el involucramiento de Estados Unidos, no tienen más que asumir el control de su historia.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com