Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Aspiremos a ser salvadoreños

Esta columna no tiene nada qué ver con la moda, ni tampoco es que sea personalmente un fanático de la misma, pero no sé si sea el único que le llama la atención la manera en que se nos vende. ¿Por qué siempre son modelos cheles, ojos azules y altas?

Los publicistas inmediatamente me dijeran probablemente que es basado principalmente en las siguientes razones: 1) la modelo era realmente guapa, exclusiva y profesional; 2) (esta es la que no sé si se atrevieran a decir) el país de origen y cultura de la modelo es visto como algo aspiracional por nuestra sociedad, lo cual ubica la marca que representa como algo altamente deseable y exclusivo.

Simple y sencillamente no entiendo. ¿Por qué no pueden poner a una salvadoreña, de piel morena, guapa, profesional y "a la moda", que incluso uno pensaría que se relacionaría más con la audiencia que ve el anuncio? Sino, por lo menos, una chele de "Chalate".

Dicho en corto, opino que es porque a los salvadoreños alguien nos ha hecho creer que lo que venga de afuera es mejor que lo nuestro.

Esto no es culpa de las empresas que promueven diferentes tipos de moda en lo más mínimo; son, más bien, una especie de víctima. La publicidad que vemos día a día (incluso no sólo en la moda) es una ilustración clara de lo que los salvadoreños pensamos de nosotros mismos. Miren la publicidad en periódicos, televisión y escuchen la radio, ¿se dan cuenta de todas las cosas que se nos vende en inglés? Pero de nuevo, esto no es cosa de la publicidad en sí, es algo más profundo.

Por alguna razón alguien comenzó el círculo vicioso que vemos mucho en El Salvador, donde se piensa que las ideas innovadoras siempre vienen de afuera. Es decir, siempre que pensamos en referencias sobre diferentes proyectos, maneras de solventar problemas o de innovar nuestras empresas, es frecuente que a pesar de que podamos tener buenas ideas localmente, se le da mayor peso a cualquiera que se haya desarrollado en el extranjero.

Todos los países desarrollados del mundo estuvieron en algún momento en vías de desarrollo, al igual que nuestro país en el presente. Pero sin lugar a dudas, ninguno se convirtió en lo que son hoy por vivir imitando a los demás países que se desarrollaron antes de ellos. Claro, una cosa es aprender de las experiencias de otros, pero otra es no ser innovadores para encontrar soluciones a nuestras propias condiciones por pensar que nosotros no tenemos la capacidad de inventarlas.

Existe la manera en que podemos revertir este virus que alguien nos ha implantado en nuestro disco duro. Es importante señalar que esto aplica para todos: empresas, universidades, gobierno, alumnos, todos. Debemos meternos en lo más profundo de nuestra conciencia que los salvadoreños tenemos suficiente capacidad de innovación, astucia y capacidad para buscar oportunidades dentro de las adversidades.

Primero, apreciemos los aspectos buenos que ya tenemos. Por ejemplo: Son pocos los países con el tamaño como el nuestro con historias impresionantes de éxito a nivel internacional. Incluso, nuestra capacidad empresarial se nota en el liderazgo que tienen los empresarios salvadoreños en la región.

Segundo, debemos innovar constantemente; aprender de las demás experiencias, pero sólo para compararlas con nuestras propias ideas originales, para nuestros propios retos que son únicos.

Esperemos que dentro de unos años creamos tanto en nosotros mismos que comencemos a ver por lo menos en la publicidad que ser salvadoreño es algo aspiracional. Lo vamos a lograr.

*Lic. en Ecomomía.

Columnista de El Diario de Hoy.

twitter:@SergioTotoR