Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Armando el rompecabezas de la crisis delictual

G

racias al profesionalismo, valentía y acuciosidad de los medios de comunicación y, en específico, de los periodistas salvadoreños, progresivamente trasciende más información y reportes de incidentes que ayudan a informar mejor a la ciudadanía sobre la crisis delictual en la que estamos sumergidos y, en consecuencia, a que la comprendan y dimensionen de forma adecuada. Poco a poco, como cuando se arma uno de esos rompecabezas gigantescos, se han ido descubriendo así diferentes piezas y encajándolas en su lugar, develando los alarmantes detalles y la verdadera complejidad de la realidad que enfrenta el país. Las redes sociales, por supuesto, han contribuido enormemente, ya que han permitido que los periodistas informen en tiempo real, evitando que importantes detalles de sus reportes se pierdan en las salas de redacción, y, además, han proveído el espacio para que la ciudadanía complemente y amplifique el alcance de los informes periodísticos, propiciando una mayor difusión de mejor información.

Durante los últimos días, por ejemplo, reportes de prensa han ayudado a comprender mejor el nivel de evolución que han alcanzado las pandillas y qué tan endeble es el aparato de seguridad.

Este periódico, por ejemplo, publicó diferentes fotografías en las que se observan las comodidades y lujos de los que gozan los cabecillas pandilleros. En las imágenes aparecen jefes de pandilla, sus novias o familiares, disfrutando en ostentosas casas de playa, luciendo vestimenta exclusiva o utilizando dispositivos electrónicos de última generación. Los cabecillas pandilleros son proyectados ya no como jóvenes marginados por la sociedad, sino que como capos embriagados de los excesos a los que pueden acceder gracias a las ganancias de sus actividades criminales. Esto no quiere decir que los jóvenes marginados no existen, simplemente se ubican en un lugar menos privilegiado de la cadena alimenticia dentro de las pandillas. Lo importante, sin embargo, es notar la evolución que han tenido dichas agrupaciones, que ha permitido que sus estructuras de mando alcancen este nivel.

El sitio de noticias Elblog.com, también contribuyó a dimensionar esta evolución en una nota en la que evidencia el grado de infiltración que han logrado las pandillas en el aparato de seguridad. Específicamente, el reporte señala que William Nehemías Flores Serrano, alias "El Torta", pandillero del Barrio 18 y capturado la semana pasada por las autoridades, es sobrino del sargento mayor que funge como jefe de seguridad de David Munguía Payés, ministro de Defensa, y, además, es hijo de un policía. Jorge Beltrán Luna, periodista de este rotativo, especializado en reportajes de seguridad pública, en su cuenta de Twitter proporcionó información que ayuda a complementar el preocupante cuadro revelado por esos detalles de la persona capturada. Beltrán, a principios de esta semana, aseguró que una fuente policíaca afirma que varios jefes policiales han tenido relaciones sexuales con una pandillera infiltrada en la Policía. Un exinvestigador de la PNC complementó el comentario, respondiendo en su cuenta de la misma red social, que pandilleras infiltradas tenían acceso a la División Central de Investigación cuando el comisionado Héctor Mendoza Cordero era subdirector de Investigaciones, bajo la administración de Munguía Payés en el Ministerio de Justicia.

Los periódicos y las redes sociales están repletos de ejemplos que ayudan a que los salvadoreños se formen una mejor idea del monstruo al que se enfrentan. Es inútil y hasta dañino que los funcionarios insistan en no asumir su responsabilidad por la crisis delictual y traten de descargarla sobre otras personas, instituciones o circunstancias. No es cuestión de percepción o de falta de recursos, el abordaje operativo y estratégico es el inadecuado. Felicito a los medios de comunicación, periodistas y ciudadanía en general por nutrir los espacios de opinión e información para que todos conozcan la gravedad y la dinámica de la crisis delictual, y así puedan exigir a los funcionarios un abordaje adecuado. Les insto a seguir en ese valiente rumbo.

*Columnista de El Diario de Hoy.