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Areneros contra ARENA y el ejemplo de nuestro náufrago

Los resultados electorales del 02/02/2014 fueron diferentes a los pronosticados por la mayoría de encuestas. Ya diversos analistas han dado un sinnúmero de explicaciones sobre esos resultados. Empíricamente, añadiré la de "areneros contra ARENA".

No me refiero a los "areneros" que obtuvieron algún cargo público bajo la bandera tricolor y que, por sí mismos, no habrían logrado nada, quienes posteriormente se largaron porque "me vieron feo", "no me respondieron el teléfono", "los otros diputados no me toman en cuenta" y demás infantilidades. Tampoco me refiero a Walter Araujo, prominente magistrado que no se comporta como tal. No. Me refiero a quienes, sin haber estado nunca afiliados al partido, elección tras elección, dieron su voto por ARENA y ahora no lo hicieron. ¿Por qué?

Porque el votante de derecha es sumamente crítico; espera sólo lo mejor y resiente la mínima falta o cualquier actitud no conforme con el ideal esperado. Alguien me dijo en una ocasión: "A mí no me extrañan todas las barrabasadas del FMLN, por eso no voto por ellos; pero sí me importan y me ofenden las que haga ARENA, porque les di mi voto para que cumplieran su lema: Primero El Salvador, segundo El Salvador, tercero El Salvador".

Últimamente hemos escuchado un mea culpa del partido ARENA, tardío pero sincero. Entonces, señores, no equivoquen más el camino: los estatutos del partido expresan 13 principios, compartidos por la mayoría de salvadoreños: aférrense a ellos, divúlguenlos y, principalmente, practíquenlos.

Y, los votantes, ¿qué debemos hacer?

Continuemos siendo críticos y exijamos conocer al profesor Sánchez Cerén en un debate abierto, no en entrevistitas adecuadamente preparadas para no hacerle quedar tan mal. Los jóvenes no le conocen; ellos no quieren saber nada de la guerra ni del pasado, pero no tienen idea de lo espantoso que fue. Si caemos en un régimen totalitario, que sería infinitamente peor que cualquiera del pasado, eso podría llevarnos a una nueva guerra. ¿Cómo puede evitarse? Votando por ARENA, que si hace un mal gobierno, podrá cambiarse de nuevo en 2019. Porque el "cambio" del FMLN, se reduce a que, llegando ellos, ya no será posible "cambiarlos". Por eso, exijamos un verdadero debate entre Quijano y Sánchez Cerén, entre Portillo Cuadra y Ortiz. ¡Conozcámosles!

Y tomemos ejemplo de Salvador Alvarenga, nuestro compatriota que ha dejado pasmado al mundo entero. Un náufrago "sin agua, sin comida, sin rumbo, sin esperanza" (Alecus). Confiesa que en dos ocasiones quiso suicidarse, pero no lo hizo; su fe conmovió a la Divina Providencia y llegó, finalmente a tierra firme. ¡Bienvenido a El Salvador, Sr. Alvarenga! ¡Gracias por el invaluable ejemplo que nos ha dado!

Nosotros, igualmente, el 2 de febrero pudimos suicidarnos y no lo hicimos. El 9 de marzo estaremos, de nuevo, en esa encrucijada: ¿pelearemos por nuestra vida en libertad, o sucumbiremos al suicidio, dándole la victoria al FMLN, sabiendo que nos espera un futuro sin libertad, muy similar a "ese faro de luz, que es Venezuela" (palabras de Sánchez Cerén), pero sin petróleo?

ARENA tendrá en contra al FMLN, al presidente Funes, al TSE, a las empresas ALBA, al bloque GANA/CN/PDC, etc. Pero llegó el momento de terminar esa guerra de areneros contra ARENA; es la hora de areneros CON ARENA, porque somos salvadoreños y amamos a El Salvador.

¡Que el Señor nos ilumine, ampare y proteja!

ncentiven la competitividad y el crecimiento.