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¡Arde Venezuela!

Navegando en Internet por los periódicos europeos y especialmente en los españoles me encontré, además de lo que dicen los diarios salvadoreños, los siguientes titulares en el periódico El País, que tal como ABC, tiene buenos corresponsales en Venezuela: El lunes decía: "Golpistas temen un golpe", el martes: "Barricadas en Venezuela ¿El principio del fin del chavismo", el jueves: El Gobierno de Venezuela militariza el Estado de Táchira". Y si vemos los reportajes diarios de los corresponsales de otros periódicos europeos, y los de las televisiones e incluso los videos en Internet, las noticias son parecida a las de Kiev, la capital de Ucrania, donde también la situación arde.En ambos lugares la gente pide la renuncia de los presidentes.

Sin embargo escuché, en una entrevista el martes pasado por la mañana, a un alto dirigente de la izquierda decir que lo que sucede en Venezuela, no se debe politizar aquí, que es una situación propia de Venezuela y que deben ser los venezolanos quienes la deben resolver.

Menos mal, que Salvador Samayoa en su artículo del jueves, recuerda que cuando las cosas estaban tensas aquí, fue precisamente la izquierda la que anduvo por medio mundo, solicitando que la prensa internacional denunciara lo que pasa en El Salvador. Es irónico que en estos momentos nos pidan no politizar, cuando "no decir nada", ya es también una forma de politizar y restarle importancia.

La situación en Venezuela es complicada y los políticos demócratas de cualquier color debieran siempre expresar su opinión y rechazar la violencia, pero como también decía Salvador Samayoa, los dirigentes de la izquierda tienen que decidir, entre "decir lo que se debe decir o el dinero que viene de Venezuela". Y aquí también funciona, que quien paga la orquesta selecciona la música.

¿Y por qué se ha llegado a este extremo en Venezuela? Si ve las noticias, estará claro del desabastecimiento de los productos alimenticios básicos, la inflación tremenda, la falta de empleo y el crecimiento galopante de la delincuencia, y que no hay papel para la impresión de los periódicos, que las televisiones independientes ha sido calladas y que, según el diario El País, hay descontento hasta en las fuerzas armadas, porque ellos al igual que todos los ciudadanos están sufriendo el desabastecimiento de alimentos y medicinas.

La otra cosa preocupante, es cuándo el TSE parará la publicidad gubernamental sobre los buenos cambios. Cuando los escucho me siento en otro país y cuando salgo me encuentro con el caos del tráfico, los fallecidos que reconoce Medicina Legal, la deuda pública de 15 mil millones y los 1700 millones de déficit fiscal en el 2014, como bien argumentan los abogados constitucionalistas en su denuncia a la Fiscalía contra el TSE.

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net