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¿Y de aquí para dónde Sr. presidente?

Ya transcurrieron los tres primeros meses de su mandato y seguimos sin ver ni oír nada que asemeje un plan de reactivación económica nacional, asunto que más o menos tiene 6 años de estar pendiente. Lo escuché por televisión un día pedir paciencia a la ANEP, cosa que ante la grave situación nacional equivale a pedir dólares a un venezolano.

Y es comprensible, en las esferas políticas dada la certidumbre de ingresos con que cuentan los servidores públicos e inmenso número de plazas, suena a exageración cualquier reclamo que hagan las gremiales con respecto al estado de la economía. Sin embargo, basta recorrer las calles de San Salvador para darnos cuenta que no hay ni una tan sola construcción de gran envergadura, así como tampoco se escucha de fábricas nuevas o actores económicos relevantes que estén por ingresar al mercado.

El Salvador necesita rumbo, solo usted que está sentado en la silla presidencial tiene en sus manos el poder y la responsabilidad de crear las condiciones necesarias para que los motores de la economía enciendan. Paso previo, se debe definir cuáles serán los grandes rubros que potenciaran a nuestro país dentro del contexto mundial actual. ¿Seremos productores/exportadores? ¿Una economía de servicios? ¿Un centro logístico? ¿El nuevo paraíso turístico de Centro América? ¿Un centro de desarrollo tecnológico? Es aquí donde sus ministros de economía, finanzas y asuntos estratégicos deberían invertir su tiempo, definiendo junto a la empresa privada y sectores el camino que genere los mayores beneficios para la población en general.

En esto estamos del mismo lado de la mesa, en una depresión económica todos perdemos; el gobierno impuestos, los empresarios utilidades y los empleados sus puestos de trabajo, así de simple. La única vía es apartar las ideologías y abrazar el pragmatismo, poniendo en primer lugar el interés nacional por encima de las ideas populistas, momento electoral o conveniencias particulares.

Seguro recuerda sus días de revolucionario como si fue ayer, así de rápido pasa el tiempo. Si usted no enfoca desde ya las energías y recursos de su gabinete económico a la reactivación nacional, pronto estará sentado en una silla pensando que pudo haber hecho más por el país durante su mandato.

Cuando era oposición, siempre argumentó que las maras eran producto de la falta de oportunidades, hoy que tiene las riendas del país en las manos, es momento de crear esas opciones que permiten a un joven tener un futuro prometedor y resolver así el mayor problema que enfrenta nuestra sociedad.

Está demás decir que los salvadoreños nos mantenemos ansiosos de ver a nuestra querida Patria salir de la oscura noche que ha caído sobre nosotros. El país no soporta cinco años más de inactividad económica, simplemente no hay forma de resistir el estrés financiero al que han sido puestas buena parte de las empresas.

Esto no es politiquería ni una acusación a su gestión, es un llamado claro a que actúe con diligencia, prontitud y determinación. Enfoque su gestión en proveer seguridad y reactivar la economía, todo lo demás vendrá por añadidura.