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Aprender, desaprender y reaprender

Los analfabetas del Siglo XXI no serán los que no puedan leer y escribir. Los analfabetas del presente milenio serán aquellos que no puedan aprender, desaprender y volver a aprender

El proceso de aprender-desaprender, va más allá del aprender-olvidar. Este último es un fenómeno relativamente pasivo que se completa con el tiempo, la retentiva de nuestro cerebro va disminuyendo a medida que pasa el tiempo; por el contrario, el aprender y desaprender, es un fenómeno totalmente activo, consciente y dinámico que involucra el deshacer lo ya aprendido, sea esto un hábito negativo, un sentimiento nocivo, conocimientos obsoletos o una práctica perjudicial para nosotros. 

El aprender y desaprender lleva implícito, primeramente, el “aprender a aprender”, esto es el “cómo y por qué aprender», pero también el saber que cuando este aprendizaje se ha vuelto arcaico, es necesario el “desaprender y el volver a aprender”, esto es retomar las riendas de una nueva conducta o la adquisición de información novedosa y de mayor utilidad de la que ya habíamos aprendido y tuvimos que desaprender. 

Nos lleva a abandonar los patrones de conducta que tenemos establecidos y nos mantienen en esa zona de comodidad en que creemos estar mejor. Esta habilidad de aprender, desaprender y reaprender es decisiva en un mundo en el que lo único constante es el cambio permanente. 

El proceso de desaprender y reaprender debe ser de utilidad no solamente para los alumnos de escuela básica, universitarios o profesionales que se enfrentan cada día con un cumulo de información que se vuelve obsoleta en muy poco tiempo; también debe ser de provecho para aquellos que luchan contra hábitos perjudiciales, como el tabaquismo, alcoholismo, sedentarismo y otras costumbres nocivas para la salud.
 
Pero el desaprender se vuelve difícil debido a nuestro apego a los patrones antiguos o conocimientos previos, a nuestro desconocimiento de lo que esperamos al dejar estos patrones, modelos, esquemas y conocimientos vetustos. 

También tenemos que darnos la libertad de reaprender con la finalidad de saber que de nuevo el ciclo volverá a comenzar. Esta es hoy por hoy, la única forma de mantenernos al día, de llevar la delantera en el conocimiento, de que nuestra comprensión de la realidad sea con estándares actualizados y que nos ayudara a tener la capacidad para generar las habilidades necesarias que nos lleven a interactuar de mejor manera con la complejidad e incertidumbre de este Siglo XXI.
 
Es por esto que debemos citar a Alvin Toffler, quien ha sido catalogado como una de las personas de mayor influencia entre los dirigentes empresariales y que ha diseñado esquemas de transformación no solamente económicos, sino también de ayuda complementaria que nos llevan a perfilar de mejor manera este nuevo horizonte que tenemos que enfrentar. 

Suya es la frase que probablemente mejor describa la importancia del proceso antes descrito: “Los analfabetas del Siglo XXI no serán los que no puedan leer y escribir. Los analfabetas del presente milenio serán aquellos que no puedan aprender, desaprender y volver a aprender”.
 

 * Colaborador de El Diario de Hoy. 
aguilarjoya@yahoo.com