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No es apertura democrática; es una estrategia electoral

Hace unas semanas escuché en una conversación de varios ciudadanos que la candidatura de Nayib Bukele era el inicio de un proceso de apertura democrática en el interior del FMLN. Con el tiempo me di cuenta de cuántos sectores moderados de nuestra sociedad se encuentran con la misma confusión.

La actual dirigencia del FMLN y su gobierno representan el pensamiento más ortodoxo de la izquierda salvadoreña. La mayoría de ellos idolatran a Fidel Castro y al fallecido Hugo Chávez. Están convencidos que el camino a seguir para América Latina, es a través del sendero del Socialismo del Siglo XXI.

El Socialismo del siglo XXI pretende implementar un sistema de gobierno totalitario, pero ocupando las herramientas de la democracia, es decir llegar al poder a través de las urnas. Luego debe buscarse el control de los diferentes órganos del Estado y todas sus instituciones. Finalmente, con el mecanismo de consulta popular buscar referéndums para modificar la Constitución y ajustar la forma de gobierno para perpetuarse en el poder.

El FMLN ha tenido dos grandes obstáculos en la búsqueda del poder total. Uno ha sido la Sala de lo Constitucional, que ha demostrado gran independencia y vocación democrática. Y el otro, es el hecho que no tienen un control absoluto en la Asamblea Legislativa. Es por esto último que mantienen una aparente moderación en sus políticas públicas; si llegasen a tener control de la Asamblea veríamos a un FMLN muy diferente y bastante radical.

Nayib Bukele se convierte entonces en una pieza fundamental de la estrategia del FMLN, para sumar votos a favor de su causa. Les interesa el control territorial de la capital, la sensación de victoria que puede producir un triunfo y el efecto favorable en el resultado de la elección de diputados en San Salvador.

El FMLN sabe que el único bastión fuerte de oposición en la Asamblea Legislativa es el partido ARENA, el cual se encuentra sólido en el Gran San Salvador. Con la candidatura de Nayib, pretenden dividir al sector moderado de los votantes. Muchos ingenuamente piensan que Nayib es la nueva corriente de pensamiento del FMLN.

He escuchado en privado a diputados del FMLN, referirse muy despectivamente de Nayib. Lo consideran un pequeño burgués que por motivos sociales se encuentra muy resentido con la derecha salvadoreña. Es decir, lo ven como miembro del FMLN pero ideológicamente no es uno de los suyos. Pero electoralmente lo ven como una pieza de ajedrez a la cual le pueden sacar mucho provecho.

Nayib es un candidato mediático cuyo mérito empresarial es ser hijo de una familia millonaria de El Salvador. Su gestión en Nuevo Cuscatlán se resume en un populismo electoral muy efectivo al regalar todo tipo de prebendas a sus habitantes. Eso es algo fácil de hacer cuando se tienen los recursos, pero muy difícil de prometer en San Salvador.

El FMLN necesita mejorar considerablemente su votación en San Salvador para aumentar sus diputados. La necesidad de votos convenció a la dirigencia de dicho partido de nominar a Nayib Bukele como candidato a alcalde en San Salvador. Ojalá que la ciudadanía reflexione y se dé cuenta que dicha candidatura no es una apertura democrática, es una mera estrategia electoral.

*Colaborador de El Diario de Hoy.