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Antes de votar, no olvidar...

Aunque oficialmente la campaña política para diputados comenzó el 1° de enero, algunos candidatos, especialmente los que llevan años en la Asamblea, enviaron su primer mensaje: Desobedecer a la ley, con campaña anticipada, mostrando en vallas su mejor sonrisa y los colores partidarios, oportunidad que aprovecharon muchos descontentos para mancharlos de negro. Las instituciones públicas siguen incumpliendo las leyes, pagando espacios en TV y periódicos, para destacar sus grandes logros presumiendo de transparencia, cero corrupción, credibilidad y confianza, sin reservas de información a la ciudadanía. ¿Alguien les cree?

Y como las grandiosas promesas de los que pretenden iniciarse o perpetuarse en la Asamblea arrecian y se multiplican recordándonos su excelente actuación y trabajo por el bien de los ciudadanos, es oportuno reflexionar seriamente para no dejarnos engañar con cantos de sirena, analizando cómo ha sido su desempeño en estos tres años.

Recordemos leyes aprobadas en madrugones, sin que el pleno supiera su contenido. Faltas de respeto a diputados de la oposición, negándoles la palabra o apagándoles el micrófono. Cero rendición de cuentas de viajes realizados por placer y para beneficio propio, autorizados por el propio viajero, con datos falsos de instituciones "incitantes", del diputado Gallegos, que quedaron en el olvido. Misiones inútiles a actividades totalmente ajenas a problemas locales, como los refugiados de Corea del Norte.

Permanente falta de austeridad, grotesca burla para la mayoría de salvadoreños que apenas logran llegar a fin de mes. Más la ridícula excusa que regalos, fiestas y comilonas son para agasajar al cuerpo diplomático y a cooperantes internacionales, cuando todos sabemos que tanto diplomáticos como misiones internacionales tienen suficientes compromisos por razones de su cargo, y que los únicos que disfrutan de tan suntuosos banquetes, son los diputados y su incógnitos asesores.

A los que se quieren reenganchar y nos prometen cielo y tierra, vale preguntarles ¿cuántas propuestas presentaron para mejorar los muchos abusos que se cometen en la Asamblea Legislativa y que son un escándalo que ofende a la sufrida población que con sus impuestos paga sus inmerecidos salarios y sus altísimos viáticos? El pueblo aplaudiría una reducción en el número de diputados; la suspensión total de viajes al extranjero ante la caótica situación económica actual; la publicación de la lista de asesores, sus hojas de vida, y la utilidad de sus servicios; la obligación de tomar asistencia a las plenarias y a las comisiones, y el justo descuento de su salario por ausencias; la suspensión del fuero, para que respondieran de sus actos como cualquier ciudadano; el rechazo al nepotismo que coloca a sus parientes en instituciones gubernamentales; una rigurosa investigación a los narcodiputados. ¿Cuándo? Muchas de estas propuestas convencerían a los votantes, que los candidatos merecen integrar la futura Asamblea.

Hay que exigir que los diputados del FMLN demuestren con hechos la transparencia que predican, permitiendo investigar el patrimonio de Sigfrido Reyes, cuyo desempeño como presidente del órgano legislativo, pasará a la historia como uno de los más nefastos, y de los muchos bienes y actividades de los dirigentes de ALBA Petróleos, que hoy constituyen una nueva clase de millonarios, superando la época en que dijeron luchar por los pobres, que hoy parecen haber olvidado.

Se debe recordar el pasado, para no volver a cometer los mismos errores, porque la memoria corta que tiende a olvidar, no debe prevalecer a la hora de elegir a quienes nos representarán para lograr una correcta matemática legislativa: diputados que merezcan serlo y estén decididos a trabajar a conciencia y no a servirse de su cargo.

* Columnista de El Diario de Hoy.