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Mi amigo Miguel Lacayo

Conoci a Miguel Lacayo en mi ejercicio profesional. Desde el primer momento en que nos conocimos, pude percibir su calidad humana y su empuje empresarial.

Miguel, como me pidió que lo llamara desde que nos presentamos, es un ingeniero industrial graduado en Georgia Tech, con maestría en ingeniería industrial de Stanford. Luego de su graduación, trabajó seis años en el sector textil y confección, eventualmente dejó su participación en el negocio y volvió a embarcarse en un nuevo reto académico, al estudiar una nueva maestría en administración de empresas, esta vez en Harvard.

Durante ese período montó un negocio en México, pero siempre enamorado de su país, regresó a El Salvador en 1993. A su regreso administró Baterías de El Salvador, empresa la cual, durante su gestión, logró sextuplicar sus ventas.

En esa época fue previsamente cuando Francisco Flores lo invita a participar como miembro de su equipo para construir el plan de gobierno. El Presidente Flores y su equipo de trabajo, pasan aproximadamente 15 meses haciendo precisamente eso: hablando con la gente, tratando de definir cuáles eran las necesidades de la población y crear un plan de gobierno no impuesto ni inventado por alguien, sino que saliera de las ideas de la gente, de sus necesidades reales. Y entonces, ese empresario, con ideas claras para el desarrollo, entra al gobierno del Presidente Flores en el año de 1999.

Después de su desempeño como Ministro de Economía, Miguel incursiona, partiendo de cero, en el rubro de la comercialización de medicinas genéricas de bajo costo, fundando Farmacias Económicas. La primera sucursal de la cadena de farmacias la abrió el 28 de enero de 2005, y llegó a tener 40 sucursales. La empresa da empleo a 210 personas, 40 de las cuales son médicos que atienden a los clientes con consultas a precios muy cómodos. Cada mes, atiende 100 mil clientes con genéricos que poseen propiedades terapéuticas similares a los medicamentos de marcas locales e importados, pero a un costo accesible a la población.

En 2009 ocurre un cambio de gobierno en nuestro país, Miguel pasa a la oposición, y se vuelve en un importante y muy escuchado critico del Gobierno, escribiendo en promedio una columna semanal de opinión en El Diario de Hoy, en la cual, recurrentemente, Miguel exponía su opinión sobre lo que según él --desde su particular punto de vista-- estaba mal en la gestión de la administración política del país.

Sorpresivamente y a casi diez años de haber finalizado su gestión como Ministro, la Fiscalía General de la República emite una orden de captura, precisamente en pleno período electoral y, porque no decirlo, despues de publicar alrededor de quinientos artículos de opinión contrarios al actual gobierno. Asimismo, de forma orquestada, la Dirección de Medicamentos, ordena el cierre de algunas sucursales de sus Farmacias, por "irregularidades" en la venta de sus productos.

No he tenido la oportunidad de leer en detalle de lo que se acusa a mi amigo Miguel, pero de todo corazón quiero pensar que lo que está ocurriendo en el caso se debe a una sincera actuación de la Fiscalía General de la República, así como de la Dirección de Medicamentos, y no a una persecución de naturaleza politica, lo cual, de ser así, sería desastroso para el desarrollo de la democracia en El Salvador.

Silenciar a un editorialista con sancionales penales, abre el camino para la peor de las dictadoras, esas que no toleran voces disidentes, esas que nos regresan épocas ya superadas, esas que asfixian a espíritus, libres, democráticos y emprendedores.

Miguel, en estos momentos difíciles en que habrán personas que te den la espalda y preferirán apartarse del nuevo perseguido político de nuestro país, te reitero mi amistad y mi admiración, estoy seguro que llegará el momento en que la verdad saldrá a la luz y todo lo que se te imputa quedará en el pasado como un momento muy oscuro en el proceso democratico de El Salvador.

Esperemos que dentro de poco estaremos leyendo tus agudos editoriales nuevamente.

*Colaborador de El Diario de Hoy.