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Un alivio temporal para nuestros compatriotas

El anuncio hecho el pasado jueves 20 por el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, sobre acciones ejecutivas para evitar temporalmente la deportación de unos cinco millones de indocumentados en la nación norteamericana, pone de manifiesto una vez más la importancia de avanzar hacia una solución permanente a la situación migratoria de dicha población.

Es comprensible que, dado el carácter irregular de la migración hacia los Estados Unidos, sea difícil tener un estimado de cuántos connacionales serán acogidos bajo esta medida ejecutiva. Sin embargo, e independientemente de las cifras, como gobierno de El Salvador hemos expresado nuestro agrado ante la determinación del mandatario estadounidense para dar este alivio parcial, pues con seguridad beneficiará a muchos de nuestros compatriotas en ese país.

Pero esa complacencia es también porque el anuncio del presidente Obama parte de un significativo reconocimiento hacia la comunidad migrante, una comunidad que, como pronunció en su mensaje del jueves, ha sido por años "una ventaja neta" para la economía y para la sociedad de esa nación.

Con el beneficio, que protegerá de la deportación a jóvenes que hayan ingresado a los Estados Unidos antes del 1 de enero de 2010 siendo aún niños, así como a adultos también llegados previo a esa fecha y con hijos ciudadanos o que residen legalmente en el país, sin duda se reconoce la contribución que toda esa población hace, no sólo en términos económicos, sino incluso culturales. Lamentablemente este aporte aún no es reconocido por todos los sectores de la sociedad estadounidense; por esta razón, hasta la fecha se ha frenado la posibilidad de una reforma migratoria integral que vendría a resolver de manera definitiva el estatus de nuestros compatriotas en Estados Unidos.

El anuncio del presidente Obama constituye entonces un gesto que valoramos profundamente, conscientes que se corresponde además con una visión que procura ir eliminando prejuicios que ciernen muchas veces sobre la mayoría que son trabajadores migrantes honestos, cuya única falta ha sido no contar con un documento legal para residir en ese país.

En definitiva, es una acción que aplaudimos, pero no perdemos de vista que se trata únicamente de un respiro con tiempo limitado y sabemos que, como gobierno salvadoreño que busca el bienestar de su diáspora, estamos en la obligación de apostar por más.

Por ello reafirmamos el compromiso, especialmente ante nuestra comunidad de salvadoreños en el país norteamericano, de seguir abogando por una reforma migratoria integral que, con la conjunción de los distintos sectores políticos de la nación norteamericana, permita su regularización de manera definitiva.

Mientras tanto, tampoco bajaremos los brazos y continuaremos, por tanto, haciendo gestiones desde la diplomacia para lograr la aprobación de medidas parciales que, así como la anunciada por el mandatario estadounidense, den ese alivio por lo menos temporal.

Eso es lo que ya hemos empezado a hacer, por ejemplo, en el caso del Estatus de Protección Temporal (TPS), para el cual estaremos solicitando formalmente una prórroga más, buscando así la continuidad de este programa al que están acogidos actualmente más de 200 mil salvadoreños y salvadoreñas.

Se viene entonces un trabajo arduo para el año 2015, en el que desde la red consular en los Estados Unidos de América tendremos la tarea de orientar a nuestra población alrededor de estos temas. Es una labor para la que tenemos entera disposición en el Ministerio de Relaciones Exteriores y para la que contamos, además, con el invaluable acompañamiento de las otras instituciones de gobierno, academia y organizaciones de salvadoreños en el exterior, que nos apoyan en el marco del Consejo Nacional para la Protección y Desarrollo de la Persona Migrante y su Familia (Conmigrantes).

El anuncio del presidente Obama es, pues, una buena noticia, y esperamos que nadie vea en él la oportunidad para aprovecharse de nuestra gente, engañándoles sobre el verdadero alcance de esta medida. Es nuestro deber, como sociedad, no permitir que eso suceda, así como es nuestro deber, desde la gestión gubernamental, trabajar al mismo tiempo en generar las condiciones para que esa migración sea cada vez menor, ofreciendo oportunidades para crecer y prosperar en nuestra propia tierra. Ese es el compromiso de la administración del presidente Salvador Sánchez Cerén y hacia esa meta encaminamos también nuestros esfuerzos.