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Alimentos para el cerebro

Ha llegado el momento que pensemos que lo que ponemos en el tenedor antes de llevarlo a la boca, tendrá beneficios en el futuro; esto incluye la prevención de algunas enfermedades, pero sobre todo la protección cerebral 

Siempre ha habido gran interés en conocer qué alimentos podrían funcionar para mejorar la salud en general y la memoria en particular. Es así, como desde hace mucho tiempo los padres han intentado que sus hijos se alimenten mejor para optimizar su rendimiento escolar; al crecer las personas intentan comer mejor no solamente para mejorar su salud, sino también para mantener un buen estado cognitivo. Es en este sentido y aun cuando lleva ya publicado algunos años, que comentaremos la importancia de la publicación de PREDIMED, llamado así por “PREvención con DIeta MEDiterráneo”, el estudio de mayor tamaño llevado a cabo en España, que busca evaluar a más de 7,500 personas que tenían alto riesgo cardiovascular y determinar si se puede prevenir el aparecimiento de enfermedades crónicas y sus complicaciones a través del mejoramiento de la dieta, en este caso la ya conocida “Dieta Mediterránea” suplementada con aceite de oliva extravirgen o frutos secos como las almendras. 

Al final del estudio, se observó que el subgrupo de pacientes que consumieron la dieta del Mediterráneo tuvo una mejor salud cardiovascular y un mejor desempeño en las evaluaciones mentales y de conocimiento. 

Los principios protectores de la dieta del Mediterráneo se empezaron a estudiar tan pronto como en 1957 por el investigador Estadounidense Ancel Keys, quien encontró que los habitantes de la isla de Creta en Italia tenían un nivel adquisitivo bajo y una asistencia sanitaria relativamente deficiente, pero que paradójicamente tenían una sobrevida mayor que la de las personas en Norteamérica y otros países industrializados con mejor asistencia médica. Encontrando que una dieta adecuada era la razón de estas diferencias. No ha sido hasta después del año 2000 que se extendió la investigación médica y se le dio cabida a esta información en los medios de comunicación.

Reforzando lo que ya sabíamos por estudios previos: que consumir la dieta del Mediterráneo o una dieta parecida ayuda a mantener una mejor salud cardiovascular y prevenir infartos al corazón. Hoy también se ha demostrado que puede ayudar a disminuir la pérdida de la memoria a medida que envejecemos e incluso de disminuir la propensión a la enfermedad de Alzheimer. Mostrando que los efectos protectores pueden aparecer tan temprano como en los dos primeros años después del consumo periódico de la dieta.

Es de esta manera como una dieta se puede convertir en un tratamiento médico; pero para ello, esta debe incluir pescado, pollo, mariscos, frutas, vegetales, frutos secos, granos enteros, como almendras, y vino tinto consumidos en forma cotidiana. Pero esto genera costos que no siempre pueden ser cubiertos por las familias que más lo necesitan. Llevando a que durante mucho tiempo se hayan antepuesto los costos económicos de este tipo de alimentación y lo restrictivo que esto puede ser para generalizar estos tratamientos dietéticos. Esto provocó que la doctora Martha Morris, experta en nutrición de la Universidad Rush en Chicago, investigara los efectos de una dieta del Mediterráneo modificada, llamada de “MIND Diet”, literalmente la “Dieta para la Mente”, que incluye dos porciones de vegetales cada día, pescado una vez por semana, frutas diariamente y frutos rojos (fresas, cerezas, granadas, etc.) al menos dos veces por semana; encontrando que se obtiene el mismo beneficio que con la ingesta diaria de la dieta del Mediterráneo. Sin duda ha llegado el momento que pensemos que lo que ponemos en el tenedor antes de llevarlo a la boca, tendrá beneficios en el futuro; esto incluye la prevención de algunas enfermedades, pero sobre todo la protección cerebral que llevaría a la conservación de un mejor estado mental.

*Doctor en Medicina