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Alianzas en el mundo de la política criolla

Recientemente tuve la oportunidad de platicar con un alto dirigente del bloque FMLN-GANA y me comentaba con tono de burla que él no entendía por qué ARENA se ufanaba tanto ser la primera fuerza política en el país, manifestándome que en realidad no tenían en términos reales, absolutamente nada. Me comentó que con 35 diputados ARENA no tenía ni la más mínima oportunidad de incidir en decisiones legislativas, a resultas de no tener nada qué ofrecer a las otras fracciones políticas y así conformar mayoría simple. Lo que ARENA ganó en las urnas, me dijo, lo perdió en la mesa, por un mal manejo de negociación de las autoridades del partido.

Dicho y hecho, todos hemos sido testigos de lo sucedido en la instalación de la nueva legislatura, el FMLN y sus aliados políticos impusieron un Protocolo de Entendimiento que a todas luces violó el principio de proporcionalidad que establece el Artículo 11 del Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa, burlando la voluntad de los electores expresada a través del voto.

La correlación de fuerzas políticas así aliadas: FMLN, GANA y PCN, se repartieron en cuotas el período de la presidencia de la Asamblea Legislativa, nombrando a una diputada que logró menos marcas que 19 diputados de ARENA y a un diputado que sacó 14,311 menos marcas que el candidato de ARENA con menos marcas en San Salvador.

Entiendo que hay que estar adentro de la Asamblea Legislativa para comprender realidades y la correlación de fuerzas existente. Es fácil decir, si yo fuera diputado, las cosas se hubieran negociado de forma diferente y echar así culpas. ARENA se vio en la necesidad de votar para que subieran a la junta directiva diputados del bloque, a fin de que algunos miembros de ARENA pudieran acceder a junta directiva. Sin presencia de la oposición en la junta directiva, se permitiría al bloque más arbitrariedades y abusos que en la legislatura anterior.

Es así como la principal fuerza de oposición se convierte en la última línea de defensa ante el totalitarismo y para evitar repetir lo que pasó en Venezuela, donde la oposición se ausentó y el oficialismo controló la Asamblea.

A todas luces hubo un reparto indebido de los puestos de la junta directiva al no haber entendimientos, ni mucho menos consenso entre las dos fuerzas políticas mayoritarias. No hubo tales acercamientos debido a que se impuso la estrategia del bloque oficialista de romper el principio de proporcionalidad, quedando un directivo de ARENA por cada nueve diputados, un directivo del FMLN por cada ocho diputados, un directivo de GANA por cada cuatro diputados y un directivo del PCN por cada dos diputados.

El poder de ARENA va a residir en mantener unidos y firmes esos votos que le permiten controlar la mayoría calificada, pero también debe poder tener capacidad de establecer aquellas alianzas que le permitan tener más de 43 votos para promover sus ideas, algo complicado, pero no imposible. Otros lo han hecho pero con métodos dudosos y reprochables.

ARENA es la primera fuerza política y se demostrará en aquello que requiere mayoría calificada. Esta llave es importante para la elección del fiscal general, de magistrados de la CSJ, y será importante para los préstamos. Esa fuerza debe cuidarse, no se puede perder como ocurrió en elecciones pasadas con la división y transfuguismo.

ARENA no es un partido ideológicamente unificado como el FMLN. Importante será evitar diferencias internas que dividan y saber administrar la pluralidad y libertad de pensamiento que representa la fuerza de ese partido.

Y mientras tanto en el mundo real, el soberano, se la rebusca para comer.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com