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Alianza Ciudadana, ya marcó la diferencia

Norman Quijano presentó el pasado 24 de mayo su Plan de Seguridad Alianza Ciudadana, que implementará al asumir la Presidencia el 2014. La política de su gobierno será no negociar con organizaciones criminales. La visión de Norman es abordar el problema junto a la ciudadanía, víctima del actuar delincuencial de estas organizaciones criminales.

La tregua entre pandillas si bien ha reducido de catorce a cinco el índice diario de asesinatos, ésto es el resultado de un acuerdo entre las principales pandillas, organizaciones cuya esencial razón de ser es la actividad criminal, para mantener el control territorial y así financiar sus estructuras y el modo de vida de sus líderes y miembros.

Sin embargo, la política de seguridad del gobierno del FMLN en estos cuatro años, se adjudica ese resultado como su triunfo, de manera obscura, sin aclarar a la población que han hecho sus funcionarios para ese logro.

El acuerdo entre pandillas se ha profundizado, apoyado por los mediadores y los alcaldes, al liberar ciertos municipios de la violencia de estas estructuras contra la ciudadanía. Los alcaldes han retomado el liderazgo al promover programas de reinserción como sociedad civil, con la esperanza de que los jóvenes con una buena orientación tengan opciones lícitas para ganarse la vida. Y salir de la pandilla.

Sin embargo, la gente sigue temerosa, ya que las pandillas no se desarticulan con estos esfuerzos. Más bien pretenden mantener influencia sobre estos jóvenes al amparo de su "tregua". Organizaciones que no renuncian a las extorsiones, la renta, los robos, etc. Y todos estos actos criminales tienen en común el asesinato de gente honrada si ésta no se somete al marero.

Y este aspecto de la "tregua" no se aborda con transparencia por el gobierno, el FMLN, los mediadores y patrocinadores. Las acciones delictivas de las maras, sin tapujos ni asco, terminan en asesinatos para someter al ciudadano honrado.

Desde la perspectiva de la población honrada la vivencia diaria es de terror de los grupos pandilleriles del barrio. A los que el gobierno, el FMLN y los mediadores consideran "víctimas de una sociedad excluyente". Han perdido la perspectiva. Obvian que si no se paga la renta, si no se paga la extorsión, si la gente no se deja robar, el asesinato es la medida de terror ejemplarizante para la comunidad. El asesinato es el medio para ejercer el control poblacional de la organización pandilleril en el barrio.

Y los jefes pandilleros, en una jerarquía bien montada, en los penales o prófugos de la justicia mantienen un liderazgo criminal coordinado, facilitado por el gobierno sin medir las consecuencias.

Norman ha denunciado: "El gobierno del FMLN ha fracasado en las políticas de seguridad, porque se ha puesto del lado de los criminales y no del pueblo. Han potenciado el crimen organizado cuando permiten que los líderes de las pandillas se puedan reunir para tomar decisiones". Y el colmo fue dejarlos salir del penal para dar conferencia pública en televisión.

La libertad de expresión es sagrada para el ciudadano, la persona. No para voceros de una organización criminal.

Esa actitud valiente del candidato presidencial de ARENA al perfilar su política de seguridad fue criticada por el Presidente, mediadores y los líderes de las pandillas. Sin embargo demostró que el lanzamiento de su plan ha sido oportuno y va más allá de la campaña electoral.

Con Norman, la ciudadanía tiene ya esperanzas de que el gobierno, a partir de junio 2014, ya no negociará con líderes de pandillas criminales. Apoyará decididamente a los jóvenes que renuncien a seguir los pasos del crimen, el cual será perseguido, judicializado y penalizado, conforme a la Ley.

*Colaborador de El Diario de Hoy.