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¿El alcoholismo de Estado?

Lo lógico en una sociedad políticamente madura, es que cada uno de los argumentos incluidos por los investigadores se discutan en debates públicos por parte de otros analistas

En las últimas dos semanas, los informes de coyuntura legal y económica de FUSADES han descrito un panorama nacional bastante desalentador. No se trata de la primera ocasión que ocurre ni será la última. En la década de los ochenta, durante la administración democristiana, y posteriormente, en los cuatro gobiernos de ARENA, el centro de pensamiento apuntó su artillería hacia aquellas decisiones de política pública que no se tradujeron en generación de empleo, disminución de la pobreza y reforma política.

Desde entonces la Fundación también advirtió sobre la necesidad de reducir la profunda polarización y de pactar un plan de nación que permitiera al país proyectarse para los próximos veinte o treinta años. Con el propósito de contribuir a reorientar el rumbo de la economía, a crear programas sociales sostenibles, así como al fortalecimiento institucional, FUSADES expuso sendas estrategias quinquenales tanto a las administraciones de derecha como a la primera del FMLN, cuando llegó la alternancia política en 2009.

Las afirmaciones y los datos que se presentan en las coyunturas son obtenidos a través de la Ley de Acceso a la Información Pública. Si bien algunos de los hallazgos, principalmente en el área económica, demuestran que el deterioro de varios de los indicadores se ha agravado en los últimos seis años, ello no exime de responsabilidad a la principal fuerza política de oposición, en cuyas administraciones de gobierno los informes también identificaron serias deficiencias en las áreas de la seguridad pública, en el crecimiento económico y en la institucionalidad democrática. 

Esto significa que la interpretación en clave partidaria e interesada de las cifras y realidades que contienen los documentos apuntados impide una lectura reposada, técnica y prudente de las consecuencias que podrían producirse de no tomar el gobierno de turno las acciones adecuadas que las contrarresten. 

Lo lógico en una sociedad políticamente madura, es que cada uno de los argumentos incluidos por los investigadores se discutan en debates públicos por parte de otros analistas y principalmente por los funcionarios de las distintas instituciones del Estado. Precisamente esa es la finalidad que persiguen las investigaciones de la academia y de los centros de pensamiento. Hacer lo contrario, esto es, ignorar las cifras y el impacto que dejan de producir en el bienestar de la gente, es actuar de manera populista. Peor aún se comportan quienes rechazan el mensaje y atacan al mensajero y aquellos que ante el reclamo ciudadano inventan presuntas “conspiraciones dirigidas a desestabilizar al gobierno”.

La coyuntura económica recogió dos aspectos fundamentales. El primero está relacionado con los derivados del petróleo y básicamente sostiene que no obstante la reducción en los precios de los combustibles y la consecuente disminución de la factura petrolera, esa circunstancia no se tradujo en ahorro nacional y por tanto no contribuyó a aumentar el dinamismo de la economía. Por el contrario el gasto corriente del gobierno se incrementó y aquellos en quienes se invirtió este dinero a través del asistencialismo estatal continúan siendo pobres. 

La segunda observación tiene relación con la crisis en Grecia. Los habitantes de la antigua Acrópolis han sufrido en carne propia la irresponsabilidad de las autoridades que por años maquillaron los indicadores económicos, farsa que terminó por cobrarles una carísima factura. La deuda pública alcanzó niveles insospechados imposibles de pagar. Los programas de ajuste estructural para intentar corregir este dilema dejaron sin empleo a miles y a otros con pensiones y salarios reducidos, además de la restricción que soportaron los ahorrantes a través del conocido “corralito” dictado por las autoridades con el objeto de detener la hemorragia que le causó al sistema financiero el masivo retiro de depósitos bancarios. 

La especialista que presentó la tragedia económica y política de los griegos, aclaró que El Salvador no se encuentra en una situación de fatalidad como la que aqueja a esa península. Sin embargo las lecciones aprendidas sugieren que de no tomarse las medidas correctivas, El Salvador, y cualquier otro Estado que no mejore las condiciones para invertir y que retrase las decisiones para regenerar su competitividad, reducir el déficit fiscal y equilibrar las finanzas públicas, corre el riesgo de padecer un colapso similar al de la tierra que hace siglos fecundó los cimientos de los regímenes democráticos.

Lo cierto es que el Estado podrá dar un vuelco a la situación caótica que viven los salvadoreños únicamente si reconoce, como lo hacen los alcohólicos, que sobrelleva una dolencia cuyo más y efectivo remedio es terminar con los extremismos ideológicos, considerar las recomendaciones de sus contrarios y las de aquellos que de manera seria y bien intencionada le proponen una solución definitiva y entender que la generación de más ingresos para el fisco es el resultado de una estrategia integral de crecimiento y no únicamente de un factor en particular.

*Columnista de El Diario de Hoy.