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Acercamiento mutuo

Abril es el mes dedicado a crear conciencia sobre el autismo. Alrededor del mundo diversas actividades se organizan con este fin. En nuestro país el pasado fin de semana hubo una caminata que reunió a familias, profesionales y otras personas interesadas en el tema y se colectó fondos para financiar la asistencia a un congreso especializado.

El tema es importante, no solo para los que lo padecen y sus familiares, sino para la sociedad en general. Es esencial una mejor comprensión de parte de todos de lo que la condición es, y también de lo que no es. El símbolo del autismo es una pieza o grupo de piezas de rompecabezas, que indica lo difícil que ha sido entenderlo y también la amplia diversidad de quienes lo presentan.

El autismo no es, como a veces se cree, una condición de aparición reciente. Ya en 1799 fueron descritas algunas de sus características. La palabra fue usada inicialmente por Eugene Bleuler y viene de autos, uno mismo. Pero Bleuler la asoció a la esquizofrenia, enfermedad psiquiátrica que, aunque comparte ciertos síntomas, no está relacionada. Fue hasta en los años cuarenta que el psiquiatra infantil Leo Kanner de Johns Hopkins y el alemán Hans Asperger estudiaron sistemáticamente a niños con ciertas características especiales, como problemas manifiestos en la sociabilidad y en la comunicación, resistencia a cambios de rutinas, sensibilidad especial a ciertos estímulos y alteraciones motoras. Aunque los niños analizados por Asperger eran clínicamente diferentes a los de Kanner (de ahí la clasificación entre tipos), sus observaciones fundaron los cimientos para la investigación específica de esta condición.

Ahora conocemos que el autismo o espectro autista, como se le llama en la actualidad, es un grupo de trastornos complejos del neurodesarrollo. Las manifestaciones más comunes son déficits en la interacción social, como limitación en la reciprocidad emocional o comunicacional (verbal y no verbal), limitación de intereses o fijación en intereses particulares y a veces muy singulares, movimientos estereotipados o rituales. Los niños con espectro autista tienen una forma particular de percibir el mundo e interaccionar con él.

Las causas del autismo no están completamente claras pero se ha determinado que tiene un importante componente genético. La alteración se origina en las etapas intrauterinas y se manifiesta en los primeros años de vida.

Importante es señalar algunas concepciones erróneas que, lastimosamente, han sido muy difundidas. El autismo no se debe a una actitud parental inadecuada o indiferente (los padres de autistas que he conocido son especialmente cariñosos y muy interesados en sus hijos). No es causado por vacunas o alimentos (aunque pueden tener propensión a ciertas alergias). No carecen de emociones o afectos sino una dificultad o forma distinta de expresarlos.

Dada la gran diversidad de posibles manifestaciones el manejo se debe individualizar y enfocar en las áreas que se necesite. El pronóstico dependerá de diversos factores como gravedad, alteraciones asociadas y tratamiento adecuado y oportuno.

Al principio señalé que es crucial que todos y no solo los familiares conozcan y comprendan el autismo. Esto es porque, siendo una condición frecuente (uno por ciento de la población), los autistas son parte de nuestro tejido social. Y para que logren una adecuada integración no solo debemos ver cómo pueden acercarse a nosotros, sino también, con base en una mejor comprensión, cómo podemos nosotros acercarnos a ellos.

*Médico psiquiatra.

Columnista de El Diario de Hoy.