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120 días

En países desarrollados, los alumnos reciben clases más de 300 días al año; en América Latina, un promedio de 200. En El Salvador 120 días, según dirigentes de Simeduco, Bases Magisteriales y directores de centros escolares, en reportaje de EDH.

Afirman que es el MINED quien ha propiciado la ausencia de profesores, al llamarlos a reuniones, supuestamente para informar sobre la Escuela Inclusiva a Tiempo Pleno, pero que sirven para hacer campaña y proselitismo o para presentar candidatos a alcaldes de ciertos municipios del partido del gobierno. "Los maestros no se explican cómo el MINED no se inmuta para sacar a los maestros a diestro y siniestro de las aulas".

Hay vacación para celebrar los días del padre, la madre, el maestro, el alumno, el medio ambiente, la tierra y el hablante nahuat. Más la celebración de la Independencia, que en algunas comunidades educativas ocupa hasta cinco días, para ensayos de ceremonias y desfiles. "Al visitar muchas escuelas, se percibe como un recreo eterno: se ve poco trabajo en el aula".

Los programas sociales se han convertido en otra ocasión para perder clases, ya que los docentes tienen que dedicarse a la entrega de paquetes escolares, toma de medida de zapatos y uniformes, atención a proveedores, trámites de pago, etc.

Más el retraso en la entrega del presupuesto de funcionamiento por parte del MINED, que hace insostenible la situación al carecer hasta de lo más básico, como tiza, papel, plumones, que muchos profesores se esfuerzan por comprar de su bolsa. Y como los sueldos de los docentes también llegan atrasados, hay muchos que no les alcanza para el bus que los llevará a su lugar de trabajo.

No puede exigirse asistencia, cuando los techos destruidos hacen que llueva dentro del aula, los profesores carecen de motivación, y los alumnos de entusiasmo para estudiar en escuelas en ruinas, con pupitres destrozados y servicios sanitarios asquerosos. La medida del MINED de combatir el ausentismo escolar dando un bono a los padres que enviaran a sus hijos a la escuela, en lugar de ponerlos a trabajar, evidentemente no ha funcionado por las razones mencionadas.

Pero las autoridades presentan un panorama diferente: enseñanza del inglés desde parvularia; dotar a cada alumno de una computadora, aunque en las escuelas carezcan de energía eléctrica; introducir un novedoso sistema de educación parvularia, cuando no hay fondos para capacitar a los docentes ni para adquirir el material necesario. Ante tanta pérdida de tiempo, los pésimos resultados de la PAES no son una sorpresa, ya que los alumnos sólo ven menos del 50% de los contenidos curriculares.

El profesor Sánchez Cerén, siendo vicepresidente y titular del MINED, no dio a la educación el apoyo esperado, aunque se jactara de haber suprimido las cuotas voluntarias de los padres de familia. Pareciera que mejorar los niveles de educación de los salvadoreños no está en las prioridades del FMLN, pues el porcentaje del presupuesto dedicado a este rubro sigue siendo el 3.5% de los más bajos de la región.

Indigna que ante esta situación de miseria, los diputados tengan la poca vergüenza de seguir despilfarrando el dinero de nuestros impuestos, en viajes millonarios sin ningún beneficio para el pueblo. El problema de la violencia y la amenaza de las pandillas tiene su origen en la falta de educación, que no permite a los jóvenes prepararse académicamente para lograr un trabajo digno, que los saque de la pobreza. ¿O es una estrategia política del FMLN, mantenerlos en la ignorancia, para conseguir votos con el señuelo populista de los programas sociales?.

*Columnista de El Diario de Hoy.