Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

10,000 pasos al día

Al proceso de contar los pasos realizados durante el día se le denominó con el término japonés, "Manpo-Kei", cuya traducción vendría a ser "la cuenta de los 10,000 pasos"

No es raro que algunas personas lleven estadísticas de los kilómetros que recorren en sus carros cada semana, de los gastos de combustible cada mes o incluso de cuántos kilómetros por galón hacen sus vehículos; sin embargo es muy poco probable que alguien se tome el tiempo de contar los pasos que da cada día. Incluso muchos se cuestionarían por qué y para qué contar los pasos que uno da en el transcurso de un día normal. 

La respuesta a estas preguntas se comenzó a estructurar en 1964 durante las Olimpíadas de Tokio, Japón, en donde investigadores propusieron que la cuenta de pasos podría ser importante en la determinación de la presencia o ausencia de enfermedades.

Al proceso de contar los pasos realizados durante el día se le denominó con el término japonés «Manpo-Kei», cuya traducción vendría a ser «la cuenta de los 10,000 pasos», estos pasos eran medidos precisamente con un instrumento diseñado especialmente para tal efecto y al que se le llama podómetro. Estos instrumentos fueron introducidos en Norteamérica en la década de los noventa, pero su uso inicial fue en estudios de investigación sobre los efectos del ejercicio en la salud. 

Hoy en día estos «cuenta pasos» se han vuelto tan comunes que muchos teléfonos celulares tienen aplicaciones que nos permiten contar los pasos acumulados durante el día. Además son el instrumento indispensable para realizar estudios sobre actividad física y se han convertido en un práctico asistente para las personas que quieren medir su nivel de actividad física diaria. 

Una guía útil es la que nos indica que si realizamos menos de 3000 pasos por día nuestro nivel debe considerarse como sedentario. Aquellos con al menos 10,000 pasos por día son considerados activos y los que tienen más de 14,000 pasos al día deben ser clasificados como muy activos. Lo importante de estos números es que existe una relación inversa entre los pasos realizados en el día y las enfermedades que padeceremos; así entre menor es el número de pasos diarios mayor es la posibilidad de sufrir diabetes, hipertensión arterial, lípidos elevados y el riesgo de enfermedades del corazón y viceversa. 

Otro dato que se vuelve interesante es el de la cadencia (el número de pasos por minuto): A una cadencia menor una mortalidad más temprana, esto es que personas que caminan pocos pasos en un minuto tienen un riesgo mayor de morir tempranamente que aquellas que caminan más rápidamente.

La doctora Catrine Tudor-Locke, profesora asociada del Centro Biomédico de Pennington en Baton Rouge, Luisiana, ha investigado el proceso de caminar como ejercicio a través de la vida de las personas. En su libro «Manpo-Keo: El arte y la ciencia de contar los pasos», que es entre otras cosas una reflexión a la experiencia japonesa de actividad física contando pasos, también nos muestra cómo este método simple pero razonable puede cambiar la vida de los que lo practican. 

Para obtener estos beneficios lo que necesitamos es comenzar. Por supuesto tenemos que iniciar, con un paso primero y luego otro, hasta completar 10,000 pasos acumulados a través de todo el día. Esa debe ser nuestra meta para una vida más sana y prolongada.

*Doctor en Medicina.
aguilarjoya@yahoo.com