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Vivero alcanzó nivel máximo para anidar el huevo tortuga

El refugio es financiado por la Fundación Para El Desarrollo de El Tamarindo

Gracias al vivero, más de cinco mil tortugas se han salvado. Fotos edh / insy Mendoza

Gracias al vivero, más de cinco mil tortugas se han salvado. Fotos edh / insy Mendoza

Gracias al vivero, más de cinco mil tortugas se han salvado. Fotos edh / insy Mendoza

LA UNIÓN. Más de cinco mil huevos de tortugas marinas de la especie Golfina se han logrado depositar durante el año en los nidos del vivero que funciona en playa El Tamarindo, en Conchagua.

El refugio es financiado por la Fundación para el Desarrollo de El Tamarindo (Fundatamarindo).

La institución, cada año, hace inversiones en la compra de huevos a los recolectores, pago de la persona que se encarga de cuidar el vivero y el funcionamiento del mismo.

En la segunda semana de noviembre liberaron un aproximado de 400 tortugas en la playa del lugar y aún quedan quelonios por nacer.

César Carranza, de Fundatamarindo, dijo que desde 2001 sostienen el vivero y que "hay una comisión de personas de la comunidad que se dedican a la recolección de los huevos, ellos los llevan a vender por docena al vivero, se les paga a 2.50 de dólar por cada docena y donan dos huevos siempre al vivero".

Rutilio Enríquez es el encargado del refugio y su labor es llevar el control de los nidos, de los quelonios vivos, los que mueren y todo el mantenimiento que se le da a un vivero de tortugas.

Tiene 10 años de trabajar con la Fundación, quiénes dan el financiamiento del vivero con el propósito de recuperar y proteger el recurso.

Hace 30 años en la playa El Tamarindo salían de 10 a 15 tortugas cada noche a desovar durante la temporada, pero debido a la falta de la protección la cifra ha disminuido.

Salen de una a tres tortugas cada cuatro noches, y eso debe ser motivo de preocupación para toda la población de la zona costera y de las mismas autoridades.

Guadalupe García lleva ocho años de ser recolector de huevos de tortugas en El Tamarindo y asegura que "ellas salen a poner los huevos, hacen un hoyo y los entierran con la misma arena, pero nosotros nos guiamos por los huellas de los rastros que dejan como el tamaño de una llanta de carro".

Ampliación

Sin embargo en el presente año, el desove de tortugas fue grande, al punto que el vivero llegó a su límite con 65 nidos y en cada uno de ellos se depositan hasta cien huevos o más, es decir que como mínimo había cinco mil huevos, por lo que ya no se podían recibir más.

Esa situación plantea, según los tortugueros, la necesidad de ampliar el vivero.

Enríquez dice que el proyecto de protección a la tortuga marina está funcionando en el lugar y que la muestra es que han rechazado la compra de huevos porque ya no hay espacio para hacer otro nido en el vivero.

"El año pasado hizo falta huevos, no alcanzamos a llenarlo los cincuenta nidos, pero hoy hubo más recolección de huevo, espera que el próximo año sea igual y por eso vemos que es necesario ampliarlo", agregó.

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