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No videntes clausuran su año lectivoConstruyen pasarela en zona rural de Sonsonate

Tres estudiantes se convirtieron en maestros auxiliares, por lo que están capacitados para educar a otras personas no videntes.Para la realización de la obra, la alcaldía de la localidad realizó una inversión de cinco mil dólares, aproximadamente.

La Escuela de No Videntes en Santa Ana, se encuentra situada en la 9a. Calle Poniente, número 6, contiguo a clínicas Pro Familia. Foto EDH / Mauricio GuevaraLos trozos de árbol de coco que servían de puente fueron sustituidos por una pasarela peatona

La Escuela de No Videntes en Santa Ana, se encuentra situada en la 9a. Calle Poniente, número 6, contiguo a clínicas Pro Familia. Foto EDH / Mauricio GuevaraLos...

La Escuela de No Videntes en Santa Ana, se encuentra situada en la 9a. Calle Poniente, número 6, contiguo a clínicas Pro Familia. Foto EDH / Mauricio GuevaraLos trozos de árbol de coco que servían de puente fueron sustituidos por una pasarela peatonal. Foto EDH / Cortesía

SANTA ANA. La Escuela de No Videntes de la Primera Iglesia Bautista de Santa Ana, llevó a cabo el acto de clausura de labores correspondiente al año 2013.

El evento se realizó en las instalaciones de la iglesia, en donde se graduaron tres estudiantes con el título de "maestro auxiliar", lo que significa que están aptos para impartir clases a otras personas con discapacidad visual.

Para obtener este título, los graduados tuvieron que someterse a un proceso de capacitación de dos años, tiempo en el que adquirieron los conocimientos del programa de rehabilitación funcional (Sistema Braile), curso de adiestramiento manual, preadiestramiento Braile, matemática Braile, entre otros temas.

Según el director de la Asociación Pro Ministerio para Ciegos Luz y Salvación, Edgardo Castro, los graduados se sometieron inicialmente a clases impartidas por personas videntes y adquirieron los conocimientos básicos.

Posteriormente recibieron orientación sobre aspectos didácticos e iniciaron sus actividades educativas. "Ellos perfeccionaron sus conocimientos enseñándole a sus muchachos ciegos, esto es más práctico que teórico", manifestó Castro.

Esta es la primera graduación de personas no videntes como maestros auxiliares, no obstante, la escuela ya había graduado a otras personas videntes, miembros de la iglesia, para que se encargaran de la enseñanza Braile.

Este año, la escuela cerró con una matrícula de nueve personas, seis adultos y tres niños, además de los tres graduados.

Luego de recibir su diploma, los tres nuevos docentes reconocieron que las clases no han sido fáciles y coincidieron en que la oportunidad que se les ha brindado, ha cambiado su estilo de vida.

"Yo me siento bien con lo que Dios me ha dado, esto me ha fortalecido incluso para mi vida personal", manifestó Carlos Guerra, uno de los nuevos maestros auxiliares.

La escuela funciona en Santa Ana desde 2005, gracias al esfuerzo de la Asociación Luz y Salvación y la Primera Iglesia Bautista.

En este lugar son recibidas personas con problemas visuales, ya sean de baja visión o ceguera total.

Algunos de los estudiantes explicaron que perdieron la vista por diferentes causas.

Otros, cuando eran videntes, no tuvieron la oportunidad de aprender a leer y escribir, por lo que también han sido parte de los círculos de alfabetización del Ministerio de Educación (Mined).

Todos los servicios en este lugar son gratuitos. Las clases iniciarán en enero próximo y pueden asistir todas las personas que así lo deseen, sin importar su edad.SONSONATE. Los habitantes de la comunidad Sihuanango, del cantón Santa Emilia, en Sonsonate, ya no quedarán aislados durante la época de invierno.

Los palos de coco que la misma comunidad había puesto para cruzar una quebrada, fueron sustituidos por una pasarela peatonal, gracias a la comuna de la localidad.

"Quiero felicitar a los habitantes de esta comunidad por el aporte de la mano de obra no calificada, porque eso demuestra el interés por querer salir adelante", destacó el edil, Roberto Aquino.

La obra, cuya inversión fue de cinco mil dólares, permitirá a los habitantes de la zona trasladarse de un lugar a otro sin miedo a caer a la quebrada, así como también transportar sus productos sin temor a perderlos en el agua.

"Este trabajo está magnífico, porque teníamos mucha dificultad para pasar. Habían ocasiones en que nos agarraba la creciente y ya no podíamos pasar", recordó Nicolasa Palacios, favorecida.

Por su parte, el síndico de la Asociación de Desarrollo Comunal (Adesco), Miguel Ángel Lico, aseguró que la obra también les llevará desarrollo, pues los productos que ahí se cultivan podrán ser trasladados sin problemas hasta el casco urbano de la ciudad y a San Salvador, para comercializarlos.

"Para pasar con el producto lo hacíamos corriendo el riesgo de caernos y perder lo poquito que cosechamos. Ahora, podemos pasar seguros, sin miedo", dijo el líder comunal.

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