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Vía Crucis se vivió con devoción en Don Rúa

La escuela salesiana realiza la actividad con el objetivo de evangelizar a los padres de los alumnos y los demás católicos.

La escuela salesiana realiza la actividad con el objetivo de evangelizar a los padres de los alumnos y los demás católicos.

La escuela salesiana realiza la actividad con el objetivo de evangelizar a los padres de los alumnos y los demás católicos.

Ayer, la cancha de la Escuela Salesiana Domingo Savio, en San Salvador, fue un escenario de fe y mucha devoción de los cristianos católicos.

Más de 500 alumnos de la institución educativa, desde primero hasta noveno grado representaron la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Niños, jóvenes y adultos recordaron el camino de Jesús hacia la Cruz y después su divina resurrección.

La comunidad religiosa y educativa de la Escuela Salesiana realizó su tradicional Vía Crucis, el cual invitó a los asistentes a seguir el camino del Hijo de Dios.

Las alabanzas y las oraciones, a cargo del ministerio de alabanza católico Kerigma, fueron el preámbulo de la actividad mayor: la dramatización del Vía Crucis.

David Antonio Rosales, un joven de 15 años y que actualmente cursa noveno grado, representó a Simón de Cirene o el Cirineo. Es el hombre que, según los evangelios de Marcos, Mateo y Lucas, fue obligado a llevar la cruz de Jesús hasta el Gólgota, donde luego sería crucificado.

Para David esta es una oportunidad que le da Dios de cambiar y de ser un mejor joven cada día. "Hay que ser mejores y buenos", explicó.

La dramatización de los niños de primero hasta noveno grado hizo reflexionar a los católicos que asistieron, como a Irma de Silis.

Aunque era la primera vez que asistía a esta actividad que por años se ha realizado en la institución salesiana, dijo sentirse alegre. "Esto nos invita a estar más acogidos con Dios y a creer más en él", comentó.

Esta historia de salvación cobró vida cuando los estudiantes vestidos de ángeles, soldados romanos, palestinos (pueblo de Jerusalén) representaron algunos acontecimientos de la vida de Cristo; el colorido vestuario, los diálogos y el escenario ayudó a que los católicos renovaran su fe.

Para Maritza Hernández la Semana Santa es tiempo de conversión y de meditación sobre el sufrimiento de aquel Hombre que sufrió por la salvación del mundo.

"Sería ideal que todos siguiéramos el camino de Dios y que los adultos, especialmente, nos ocupáramos de enseñarle a los niños y jóvenes ese camino", reflexionó.

Los niños, que iban acompañados de sus padres, también expresaron su felicidad de ser parte de esta tradición católica. Según René Blanco, profesor de sexto grado, la actividad tuvo el objetivo de evangelizar.

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