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Vendedores se niegan a ir a mercado por delincuencia

Los afectados dicen que nuevo edificio está ubicado en una zona dominada por pandillas

El nuevo mercado fue finalizado en diciembre pasado, pero la instalación del servicio del agua potable aún no la hacen. Foto EDH / archivo

El nuevo mercado fue finalizado en diciembre pasado, pero la instalación del servicio del agua potable aún no la hacen. Foto EDH / archivo

El nuevo mercado fue finalizado en diciembre pasado, pero la instalación del servicio del agua potable aún no la hacen. Foto EDH / archivo

USULUTÁN. Los 280 comerciantes que la comuna usuluteca piensa reubicar en el mercado número cinco se resisten a dejar las calles del centro de la ciudad, debido a que la nueva central de abastos está ubicada en una zona controlada por pandillas.

Los vendedores aseguran que debido a la permanencia de pandilleros en la zona, los clientes no llegarán por temor, a lo que suman que los comerciantes pueden ser víctimas de extorsión, amenazas y hasta asesinato.

Enrique Ramael, comerciante informal usuluteco, dijo que "ahí donde hicieron ese gallinero de mercado, está el nido de pandilleros, ahí a cada rato asaltan la gente, en qué cabeza cabe que la gente va a llegar a comprar y nosotros no podremos trabajar".

Agregó que en el centro siempre quedarán los negocios fuertes y que si es así, la gente no llegará hasta donde estarán ellos para comprarles y eso los hará quebrar.

De la misma idea es Gladis González. La comerciante sostuvo que "si a mí me dicen que me vaya para allá, no me voy, porque es como quebrar mi negocio, si apenas vendo un poquito acá en el centro, ya no digamos tan lejos".

Agregó que el mayor problema no es la lejanía, sino la inseguridad que hay en la zona.

"El nuevo mercado está en una zona dominada por pandillas y donde siempre asaltan a la gente", dijo González.

Leonor Rodríguez, otra comerciante, sostuvo que "uno tiene préstamos que pagar y en el nuevo mercado no venderemos, de qué vamos a subsistir", se preguntó la mujer.

Los vendedores aseguran que se niegan a irse al mercado nuevo y que no accederán a la orden de la comuna, cuando quieran obligarlos.

La mayoría de los comerciantes que serán removidos se ubican por ahora en la entrada a la ciudad, llegando desde San Miguel en la zona conocida como Los Pilotos.

Solo en ese lugar hay al rededor de 200 puestos de venta.

El alcalde Francisco Meardi sostuvo que los comerciantes serán removidos a la nueva central de abastos en marzo.

"Habilitaremos el mercado en marzo, antes de que llegue la Semana Santa estaremos con el mercado habilitado", sostuvo el edil.

La central de abastos, que cuenta con 280 puestos para los comerciantes, un parqueo para más de 60 vehículos y que fue terminado el año pasado, aún no ha sido abierto por falta de agua potable, pero según el edil, instalando el servicio, será abierto.

En el tema de la delincuencia el alcalde mencionó que en el lugar habrá presencia del Cuerpo de Agentes Municipales y gestionarán para que la Policía les apoye en la zona para generar confianza.

Lo que dejó claro es que la remoción de los vendedores informales del centro de la ciudad al nuevo mercado es inapelable.

Los comerciantes temen por su seguridad. No es para menos, Usulután es el departamento más violento en oriente. La Policía registra 51 asesinatos en lo que va del año y la mayoría relacionado a pandillas.

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