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USAID da $10 Mlls. para reconstruir escuelas dañadas por Ida

El donativo beneficiará a 3,800 estudiantes

Los centros escolares tomados en cuenta para este proyecto están en zonas azotadas por la violencia. Ese es el caso del C.E. Colonia Las Margaritas, en Soyapango. Foto EDH /Archivo

Los centros escolares tomados en cuenta para este proyecto están en zonas azotadas por la violencia. Ese es el caso del C.E. Colonia Las Margaritas, en Soyapango. Foto...

Los centros escolares tomados en cuenta para este proyecto están en zonas azotadas por la violencia. Ese es el caso del C.E. Colonia Las Margaritas, en Soyapango. Foto EDH /Archivo

"El que abre la puerta de una escuela cierra una prisión". Esta frase adjudicada al autor de la novela Los Miserables, le sirvió al director de USAID Kirk Dahlgren para anunciar y explicar porqué dicha entidad aportará $10 millones para reconstruir al menos ocho escuelas, con 3,800 estudiantes, que fueron dañadas por la tormenta Ida.

En enero, USAID firmó un convenio de donación con el Mined por un monto de $25 millones, para implementar el programa Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno (EITP) en las escuelas donde el organismo de cooperación estadounidense planea llevar a cabo el proyecto Educación para la Niñez y Juventud.

La Coordinadora de este, Carmen María de Henríquez, explicó que el proyecto tiene una duración de seis años y se implementa a través de la Fundación para la Educación Integral Salvadoreña (Fedisal). Esta ONG, a su vez, ha formado un consorcio con diferentes oenegés: la Universidad Don Bosco, Funpres, Fusalmo, Editra, la Asociación Salesiana y FHI 360. Este grupo, explica De Henríquez, es responsable de implementar el proyecto Educación para la Niñez y Juventud.

Los objetivos del proyecto son cuatro: el primero es mejorar las oportunidades educativas para tercer ciclo en 750 escuelas localizadas en 25 municipios de alto riesgo de violencia. "Es allí donde impulsamos escuela inclusiva de tiempo pleno", afirma De Henríquez.

Agregó que con la asesoría de FHI 360, se implementan "metodologías activas de aprendizaje", para que los maestros puedan mejorar el aprendizaje de los jóvenes de séptimo, octavo y noveno grado. Además, según Henríquez, se están creando "ambientes seguros de aprendizaje" en las escuelas. Pues todas están situadas en municipios de alto riesgo.

Por ello, explica De Henríquez, es necesario trabajar con la comunidad educativa y con los jóvenes, planteando planes de convivencia.

El trabajo con las escuelas se desarrolla poco a poco. Se ha empezado a trabajar con 165 escuelas y a partir de 2014 se espera sumar 250 más. "Vamos a ir trabajando durante tres años hasta llegar a las 750 escuelas en seis años", añadió.

El segundo componente del programa busca mejorar las oportunidades educativas de los jóvenes que están fuera del sistema educativo y cuyas edades oscilan entre los 14 y los 24 años. De Henríquez asegura que en USAID están conscientes de que "muchos de estos jóvenes no tienen acceso al tercer ciclo o desertan". Por ello se trabaja a través de las modalidades flexibles de aprendizaje del Mined, a fin de poderle dar a esos muchachos una certificación de tercero, sexto, noveno grado, o de bachillerato.

Al mismo tiempo, se les proporcionan "habilidades para la vida", como computación porque el objetivo no es solo que estudien, sino que adquieran habilidades que les permitan llegar a tener un trabajo cuando sea el momento.

El tercer componente del proyecto Educación para la Niñez y Juventud se relaciona con las ocho escuelas que, con los $10 millones donados por USAID , serán reconstruidas, equipadas y, seis de ellas, adaptadas al programa de EITP. Según De Henríquez, esto implica que los estudiantes se queden más tiempo en el centro escolar, por lo que se necesita un comedor, un espacio para almacenar alimentos y donde cocinar, además de espacios de recreación.

Además, tendrán un área de propósitos múltiples, que podrá ser utilizada para educación física o para actividades culturales, explicó.

Durante o después de las catástrofes naturales, muchas escuelas se convierten en albergues. Por eso, el cuarto componente del programa es un fondo especial que servirá para que las escuelas vuelvan rápidamente a funcionar como tales y los jóvenes no pierdan muchas clases.

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