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Tras años de pugna, ventas se instalaron dentro de mercado

Ingreso de vendedores fue voluntario y es producto de meses de negociación con la municipalidad

Interior del edificio del mercado municipal en San Alejo. Fotos EDH / insy mendoza

Interior del edificio del mercado municipal en San Alejo. Fotos EDH / insy mendoza

Interior del edificio del mercado municipal en San Alejo. Fotos EDH / insy mendoza

LA UNIÓN. Por muchos meses los vendedores informales de San Alejo estuvieron en los alrededores del parque central, ocupando las calles con puestos provisionales hechos de madera y plástico. Pero ahora, después de más de un año de resistirse al traslado, la historia es diferente.

Los comerciantes ya están ocupando los locales del nuevo mercado municipal, tras ser reubicados el viernes.

Los cuarenta y seis puestos en los dos niveles ya están ocupados en su totalidad y no fue necesario el uso de la fuerza o llegar al decomiso de mercadería, que es lo que ofreció la comuna. Todos los comerciantes ingresaron a la central de abastos de forma voluntaria, tras recibir un ultimátum de parte de la municipalidad.

Los comerciantes se rehusaban a ingresar al nuevo edificio asegurando que la comuna pretendía cobrar precios más allá de sus capacidades por el uso de los locales.

Las tensas relaciones entre los vendedores y las autoridades municipales obligó a estos últimos a instalar una mesa de diálogo que pronto dio buenos resultados.

Tras una negociación se acordó la reducción de cinco dólares en el importe mensual por local, por lo que los comerciantes empezarán a pagar 45 dólares al mes.

Pero los que venden de forma provisional, en guacales, solo pagarán un dólar diario.

Más cómodos

Lucía Girón, una vendedora, siente que las condiciones dentro del edificio son muy favorables no solo para ella, sino para todos los comerciantes, porque ya no tienen que exponerse a las inclemencias del tiempo.

"Todos los comerciantes ya estamos dentro del mercado, está bonito el edificio y sabemos que los clientes ingresarán siempre y cuando afuera no hayan más ventas", argumentó Girón.

Y para garantizar que no haya ventas en las calles, la municipalidad creó una ordenanza que prohíbe la venta en los alrededores del mercado y de todas las calles céntricas.

Quienes infrinjan esta ley municipal se expondrán al decomiso de la mercadería.

Ahora los mercaderes tienen acceso a servicios sanitarios, agua potable y energía eléctrica, además de la seguridad que les ofrece la comuna a través de cuatro vigilantes que han sido contratados exclusivamente para cuidar de la central de abastos.

Antes el poco acceso a sanitarios y agua potable no solo ponía en riesgo la salud de los comerciantes y compradores, sino que generaba un serio factor de riesgo a todo el pueblo, por manejo de las heces.

El ingreso de los comerciantes al mercado benefician a la población.

María Paz, una lugareña, dijo que "ya era tiempo que la alcaldía metiera a los vendedores; el pueblo ahora se ve muy bonito y ordenado, hoy las calles se miran despejadas y esperamos que ya no permitan ventas afuera".

Samuel Blanco, secretario municipal, agregó que mientras los vendedores y los lugareños se acostumbran al cambio que se ha hecho para ordenar el municipio, empezarán socializando la ordenanza que prohíbe las ventas, para no tener que ejercer la fuerza desde el inicio.

"De encontrar ventas en lugares no autorizados se les hará primero la sugerencia, como un primer llamado y si no atienden se les decomisará la mercadería", explicó Blanco.

Expuso que el propósito de la comuna es no permitir ventas en las calles, porque ese fue uno de los compromisos que la comuna adquirió para lograr que los comerciantes entraran al nuevo mercado.

La alcaldía ordenó las ventas dentro del local.

En el primer nivel están las ventas de granos básicos, verduras, frutas, mariscos, carnes y tortillas.

Mientras que en el segundo piso hay ventas de ropa, lácteos y comidas preparadas, informaron las fuentes de la municipalidad.

Los vecinos se mostraron muy satisfechos con el ingreso de las ventas al mercado, porque afirman que antes el desorden de ventas en las calles daba mal aspecto al municipio, que aunque no es un destino turístico, si atrae a muchos visitantes por la actividad comercial que genera.

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