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Tragedia de hace 4 años en Japón aún se refleja en sus habitantes

b El movimiento telúrico y posterior tsunami está fresco en la memoria de los ciudadanos

Aunque la población va recuperándose de las secuelas de la tragedia, los residentes aún tienen vivo el recuerdo de las pérdidas humanas y materiales. Foto EDH / Lucinda Quintanilla

Aunque la población va recuperándose de las secuelas de la tragedia, los residentes aún tienen vivo el recuerdo de las pérdidas humanas y materiales. Foto EDH / Lucinda...

Aunque la población va recuperándose de las secuelas de la tragedia, los residentes aún tienen vivo el recuerdo de las pérdidas humanas y materiales. Foto EDH / Lucinda Quintanilla

SENDAI, JAPÓN. Cuatro años han transcurrido desde el terremoto de nueve grados de magnitud y posterior tsunami que vivió Japón, y cuyo epicentro se situó en la costa al noroeste del país.

Los rastros de aquel fatídico día aun se observan en las desoladas zonas en las que solo quedan restos de viviendas y recuerdos en miles de familias que lo perdieron todo.

El desastre, que ocurrió a las 2:46 de la tarde del 11 de marzo de 2011, dejó a su paso 15 mil 800 muertos, 2 mil 600 desaparecidos, 6 mil lesionados, 2 mil 600 más que murieron tras el impacto de lo vivido, 1.4 millones de edificios dañados de forma completa y parcial.

Además, dejó 274 mil personas evacuadas y más de 16 mil millones de yenes en pérdidas económicas que se traducen en varios miles de millones de dólares.

Según los informes de las autoridades gubernamentales, fueron 15 las comunidades afectadas con el terremoto y tsunami a lo largo de los 700 kilómetros de la costa noroeste del país.

Las tres prefecturas más afectadas de Sendai fueron Iwate, Miyagui y Fukushima, donde se generaron serios problemas con el daño en plantas nucleares.

En Miyagui, ubicada en la capital de la prefectura, 800 casas desaparecieron y 190 personas murieron tras el tsunami.

La comunidad compuesta por 400 kilómetros de terreno ahora está desolada y al visitar el lugar se pueden apreciar las bases de las viviendas que fueron arrastradas por la enorme ola, que según las autoridades, alcanzó los 40 metros de altura.

Las 189 familias que sobrevivieron a los desastres naturales fueron evacuadas del lugar y el Gobierno les dio viviendas temporales en otras zonas más alejadas de la costa.

El estado compró los terrenos a las familias que ahí residían y la zona la declararon inhabitables por la cercanía con las aguas del océano.

A las orillas de la costa, por ahora, construyen un enorme muro de retención para evitar que el agua entre con fuerza nuevamente a los terrenos, si ocurre una nueva emergencia.

Una de las pocas estructuras que aún siguen de pie es el edificio donde funcionaba la escuela local.

El lugar está cerrado al público por la peligrosidad, tras el daño en la infraestructura, y dentro de los planes de las autoridades locales está la restauración del edificio para que, posteriormente, sea visitado y la gente conozca la historia de lo que ocurrió en la comunidad.

Por ahora, lo que hay en el lugar es un monumento con los nombres de cada uno de los fallecidos, para que cada año las familias lleguen a orar por sus muertos.

Igual suerte tuvo la comunidad conocida como Natori Yuriage, donde perecieron más de 800 personas y evacuaron a muchas más, ya que las casas también fueron arrastradas por el agua.

Shizugawa, otra comunidad afectada por el terremoto y tsunami, también se encuentra en trabajos de protección de sus habitantes que residen por ahora en casas temporales que les ha proporcionado el Gobierno.

El fatídico día miles de personas trataron de salvarse subiendo a la azotea del un prestigioso hotel de la localidad, pero no todos pudieron subir y muchos otros corrieron al edificio de la unidad de prevención de desastres de la comunidad, que también resultó duramente afectado por ambos embates de la naturaleza y ahora esta inservible.

Kasuma Goto, uno de los líderes comunales de las áreas afectadas, indicó que lo que las familias vivieron en el terremoto y tsunami les cambió la vida en todo sentido porque perdieron todo y muchos están vivos de milagro.

A pesar de la situación que viven las familias que fueron afectadas por el terremoto y tsunami, el Gobierno nipón avanza en la puesta en marcha de un plan de reconstrucción de viviendas.

El primer proyecto de viviendas será edificado en la comunidad Hadenya, donde pretende invertir dos millones de yenes el Gobierno central y 1.2 millones más el local. Las familias deberán pagar una cantidad menor con la banca privada.

Las obras podrían comenzar en marzo próximo y las casas a construir serán 25 para beneficiar al mismo número de familias, todas de recursos limitados. Diecinueve de ellas comparten, por ahora, en un albergue que les presta las condiciones mínimas para poder descansar tranquilos porque durante el día trabajan.

Goto explicó que las nuevas casas estarán a 20 metros del océano, a diferencia de como estaban antes del terremoto y tsunami, sitio que ahora es inhabitable.

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