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Suchitlán, santuario de aves migratorias

Entre la diversidad de paisajes con que cuenta el país, sobresale el lago Suchitlán, engalanado por miles de aves migratorias

La cigüeña panameña migra a nuestro país una vez por año, ahora los biólogos creen que es posible verlas durante todo el año.

La cigüeña panameña migra a nuestro país una vez por año, ahora los biólogos creen que es posible verlas durante todo el año.

La cigüeña panameña migra a nuestro país una vez por año, ahora los biólogos creen que es posible verlas durante todo el año.

A orillas del lago Suchitlán, en el cantón Chacalingo, de Suchitoto, se aprecia un espectáculo natural muy impresionante de El Salvador. Bandadas de aves migratorias y locales sobrevuelan los cultivos de cereales y la vegetación en busca de alimento.

Son miles entre una gran cantidad de especies, de las que alrededor de cinco son migratorias y otras 160 locales. Las más comunes son los pichiches y las garzas blancas, garrapateras, rosadas y grises, entre otras.

Algunos le llaman la isla de las garzas, otros la isla de Chacalingo en referencia al cantón donde se ubica este paraíso natural, poblado en su mayoría de garzas blancas y garrapateras.

El lugar es considerado uno de los nichos ecológicos más importantes del país, donde se alberga y se reproduce gran cantidad de aves que se encuentran en peligro por el constante acecho de los depredadores y la contaminación del agua y el suelo.

Sin embargo es evidente la poca protección que los animales poseen, ya que a pesar que la isla se encuentra dentro del Área Natural Protegida Hacienda Colima, muy poco se hace para resguardar las especies que ahí habitan.

El área protegida, de 1,000 manzanas de extensión, es vigilada y resguardada solo por tres guardarrecursos del Ministerio de Medio Ambiente.

La falta de más personal no permite evitar la cacería de los animales que habitan la zona, así como la extracción de huevos de los nidos para consumo o comercio.

"La presión que tiene el medio ambiente es grande, el depredador recoge los huevos y los vende, no es legal, pero sí la gente se arriesga para obtener un poco de dinero", asegura Víctor Manuel Monge, guardarrecursos.

" Nuestro trabajo es disminuir la depredaciòn, sin embargo es bien difícil debido a la falta de personal, antes éramos 8 guardarecursos, ahora somos 3", añade Víctor.

Aunque son pocas las reservas naturales, es evidente el poco interés de las autoridades correspondientes para evitar que más especies desaparezcan paulatinamente.

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