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Sin grandes cuidados los frutales son una buena opción

Es el momento de establecer las especies que mejor se adaptan a cada terreno y a la disponibilidad de recursos del agricultor

Puede establecer plantaciones de guayaba común, arrayán u otros árboles cuyas frutas son base para otros productos. Foto EDH / Cortesía

Puede establecer plantaciones de guayaba común, arrayán u otros árboles cuyas frutas son base para otros productos. Foto EDH / Cortesía

Puede establecer plantaciones de guayaba común, arrayán u otros árboles cuyas frutas son base para otros productos. Foto EDH / Cortesía

Si piensa en cultivar frutales o forestales sin muchas complicaciones, tome en cuenta las especies que por ser propias de la zona, no necesitan grandes cuidados.

Puede cultivar los conocidos como frutales rústicos, no por menospreciar la calidad y exquisitez de sus frutas o sus derivados, sino por su gran adaptabilidad al medio.

Con estas especies se pueden aprovechar terrenos con suelos deficientes y así, a la vez que se establecen fuentes de trabajo e ingreso, se establecen bosques artificiales que contribuyen a reducir los daños del cambio climático y proteger los mantos acuíferos.

Será suficiente brindar la orientación básica al agricultor sobre distanciamiento entre especies, poda y fertilización, para que puedan manejar sin complicaciones estos cultivos.

Variedad

El nance puede venderse como fruta fresca, en preservados, vinos y jugos; el guayabo, como fruta fresca, jaleas, refresco y néctares.

Hay un buen mercado para el achiote del que se obtiene condimento. Es también materia prima para colorante natural (cristales de bixínia a $207,000.00 la tonelada), o materia prima para medicinas.

No requiere de grandes cuidados y la vistosidad de sus flores y frutos lo hacen ideal también como ornamental.

El matasano o manzana de Mesoamérica, se vende como fruta fresca, en néctares, jugos y jaleas.

Puede cultivar marañón común que tiene amplia demanda como fruta fresca, preservados, vinos y especialmente su nuez.

El marañón japonés; generador de fruta fresca, néctares, vinos y jugos, es también es símbolo de la belleza tropical por su vistoso follaje siempre verde brillante y sus frutas.

Quien cultiva arrayán, lo puede vender como fruta fresa, néctares, harinas, jugos, vinos y materia prima en medicinas, además los surcos de sus ejemplares dan belleza a cualquier paraje.

La manzana rosa se ofrece como fruta fresca, néctares y preservados.

La paterna es apreciada fresca, en preservados o encurtidos. El mamoncillo también se vende como fruta fresca, en néctares, jugos y vinos; El carao en crudo, torta y como materia prima para la medicina.

Del cacao, se aprovecha la semilla para chocolate, harina para la industria de la confitería, dulcerías y pastelerías, además es excelente generador de potasio para fertilizar orgánicamente otros cultivares.

El ojushte permite aprovechar la semilla que se consume sancochada y se puede preservar envasada para exportarla.

Así hay muchas especies. El vivero San Andrés ofrece asesoría gratis a interesados, llame a los teléfonos 2305-0871 o 2305-2306.

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