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Sembrar plantas brinda beneficios

Hay especies que se pueden cultivar en las tierras áridas con buenos resultados. Otros necesitan algunos cuidados, pero todos son rentables

Al sembrar árboles maderables o frutales, se da forma a bosques artificiales que protegen mantos acuíferos y mejoran el clima. Foto EDH / Cortesía

Al sembrar árboles maderables o frutales, se da forma a bosques artificiales que protegen mantos acuíferos y mejoran el clima. Foto EDH / Cortesía

Al sembrar árboles maderables o frutales, se da forma a bosques artificiales que protegen mantos acuíferos y mejoran el clima. Foto EDH / Cortesía

La madre tierra nos genera todo un universo de bondades y también nos pasa factura si no la cuidamos, y la mejor forma de ayudarle a que nos brinde sus bondades es sembrando árboles. No son pocos los beneficios al hacerlo. Dan belleza, reducen la erosión de la superficie de la tierra, evitan el daño de las corrientes de aire, protegen los mantos acuíferos y forman microclimas agradables.

Las medidas

Conocer las variedades de árboles que mejor se adaptan a cada tipo de suelo y clima es indispensable para que estos se desarrollen de manera adecuada.

Al saberlo, se deben establecer los distanciamientos adecuados entre ellos.

Contar con estos datos permite iniciar la limpieza de terrenos y abrir los hoyos de siembra antes de que se establezca el invierno.

Las ventajas no son pocas. Además de las mencionadas, y de acuerdo con las especies que se cultiven, en pocos años un agricultor contará con frutas, leña o madera que se convierten en una estable fuente de ingresos.

Incluso en terrenos áridos se pueden plantar árboles que no requieran muchos cuidados. Las leguminosas son óptimas para ello y destacan la leucaena, madrecacao, pepeto, carreto y quebracho.

No es difícil que se desarrollen frutales en estas tierras. El morro, guayaba, arrayán, nance y paterno, no necesitan de grandes cuidados para brindar sus cosechas.

Quien prefiera apostar por los maderables puede hacerlo por el volador, chaquiro, guachipilín, mango o butea.

En terrenos de mejores condiciones, se logran óptimos resultados al cultivar aguacate, mango, zapote, limón, naranjo, guanabo, manzana de agua, marañón, macadamia y otros.

Lo importante es aprovechar el inicio del invierno cuando el agua lluvia viene ionizada y cargada de micronutrientes.

Un poco de cuidados y en la medida de lo posible programas de fertilización adecuados, pueden permitir que en pocos años se establezcan extensos y rentables bosques artificiales que se conviertan en fuente de ingresos para el productor y hábitat para numerosas especies de animales silvestres.

Incluso en zonas en las que se cultivan granos básicos, establecer hileras de árboles es una forma de mejorar suelos, proteger del viento y obtener ingresos adicionales al vender frutas o madera.

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