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Salvadoreños celebran hoy el tradicional Día de la Cruz

Las cruces hechas del árbol de jiote son decoradas con diferentes tipos de frutas, con ramas y hojas

La Cruz de mayo espera para dar los frutos a quienes la visiten y le hagan una reverencia. Fotos EDH / Douglas Urquilla

La Cruz de mayo espera para dar los frutos a quienes la visiten y le hagan una reverencia. Fotos EDH / Douglas Urquilla

La Cruz de mayo espera para dar los frutos a quienes la visiten y le hagan una reverencia. Fotos EDH / Douglas Urquilla

Centenares de viviendas estarán hoy llenas de colorido y aroma de frutos maduros rodeando una cruz de jiote, ya que estarán celebrando la ancestral tradición del Día de la Cruz.

Desde ayer los mercados estuvieron abarrotados de coloridos adornos como cortinas, y gallardetes hechos de diferentes tipos de materiales, entre ellos papeles reciclados.

La cruz es hecha con palo de jiote, el cual es un árbol que se utiliza para hacer los cercos en los terrenos, y que solo se encuentra en zonas rurales.

Los precios van desde los $0.50 hasta $1, las más grandes; y las decoraciones se puede encontrar desde los $0.25 hasta $1, dependiendo del trabajo que requiera.

La tradición establece que se tiene que realizar una reverencia para poder tomar cualquier tipo de fruta de la cruz, ya sea la de casa, la del vecino o en el lugar donde la persona se encuentre.

Las frutas que se colocan en la cruz van desde los acostumbrados coyolitos, mangos, jocotes de agua, aceitunas, mandarinas, paternas y los coquitos, que son parte de la palma de coco.

Blanca Campos viene todos los años de Rosario, La Paz, para vender en los alrededores del mercado San Jacinto, en San Salvador; ella comentó que el año pasado quiso vender unas cruces hechas de troncos de Tigüilote sin cáscara, pero que las personas compraban solo las de jiote.

"A mí me las traen para vendes desde Suchitoto porque es un árbol que solo se da lejos, sino las voy a comprar al mercado central", dijo doña Clara, quien vende en las afueras del mercado San Miguelito, en San Salvador.

Una tradición cristiana con raíces indígenas

La celebración del 3 de mayo nace durante el siglo II, cuando Santa Elena encuentra la verdadera cruz del calvario y la dividió en tres partes, donde cada una fue enviada a Roma, Jerusalén y Constantinopla.

Durante el año 700 los Persas robaron la parte de la cruz que estaba en Jerusalén, la cual fue devuelta el 3 de mayo de 1816 por el emperador Constantino.

Esta celebración, además, se realiza desde tiempo ancestrales, donde los indígenas veneraban a Shipe Tutaj, que en Nahuatl significa "Nuestro Señor Desollado".

"Shipe Tutaj simbolizaba la superficie seca y sin vida de la tierra que luego pasa a un renacimiento con la lluvia, donde los campos se visten de flores y de los árboles cuelgan frutos" comentó, Erick Doradera, de la Asociación Cultural Tzunhejekat.

También explicó que es de acá que se toma la relación de elaborar las cruces con troncos de jiote, porque es un árbol que muda su cáscara y que cuando sus ramas son cortadas pueden crecer en cualquier terreno solo con recibir agua.

Según René Belloso, coordinador Formación en la Fe, de la Iglesia San Antonio de Padua, en San Jacinto, que la celebración ha surgido del pueblo y sus tradiciones.

"El Papa Juan Pablo II decía que a esta religión del pueblo había que verla con respeto y purificarla de los elementos que no estén de acuerdo con la fe, no se pueden quitar de un golpe, pues en el fondo hacen bien a la gente y es una sana costumbre", comentó.

Pero lejos de todos los simbolismos, los hogares lucirán alegres y coloridos.

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