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El Salvador desde el aire, un paraíso

El fotoperiodista Gerardo Grassl hizo un recorrido por los cielos salvadoreños, captando una perspectiva distinta de los 321 kilómetros de costa del país. 

Las vistas de la costa de La Libertad

Te invitamos a un recorrido visual por algunos de los puntos más hermosos de la costa salvadoreña. A través de estas impresionantes fotografías aéreas, contemplarás parte de la...

Madrugar no es ningún sacrificio cuando se tiene programado un vuelo a lo largo de la costa salvadoreña, es más, lo difícil es contener la emoción y lograr descansar al menos un día antes.

Y es que se trata de la combinación de dos mundos apasionantes: Aviación y fotografía.

YS-107-PE solicita autorización para despegar por la pista 33 norte. Dos almas a bordo, 2.5 horas de autonomía y con dirección hacia el Puerto de La Libertad… Inmediatamente torre de control responde: "Caninos en la pista, notificaremos en breve". Se puede pensar cualquier cosa, pero jamás  a un par de perros retrasando el despegue de aquella Cessna 152 ansiosa por volar.

 Luz verde: un breve momento de silencio en la estrecha cabina es interrumpido por el estruendo del motor acelerado a casi 3,000 rpm corriendo por la pista de Ilopango elevándose lentamente sobre la zona este de la capital.

 A mano derecha se puede ver el imponente volcán de San Salvador y justo debajo del avión el centro histórico y su Catedral, que resalta entre aquella variedad de edificios antiguos con tonos grises. Todavía no comienza el trabajo fotográfico. 

Desde el aire todo parece moverse más lento, pues la perspectiva con tierra es muy difícil de medir, aunque en los instrumentos claramente marca 80 nudos. Poco a poco el paisaje se va transformando, lo que un momento atrás era edificios, ahora son montañas impresionantemente verdes que van en descenso hacia un valle que colinda con el mar.

Nada tiene que ver una turbulencia de un avión comercial de 150 pasajeros con un pequeño avión de 500kg de peso. El viento de costa que golpea de frente causa un movimiento bastante pronunciado (nada fuera de lo normal).

De un momento a otro el clima ha cambiado. El viento ahora es cálido y mucho más húmedo. 
A trabajar se ha dicho. El principal reto es controlar las distintas emociones del momento y las ganas de fotografiar cada espacio del paisaje (error).

Aquella primera vista del Puerto de La Libertad y la linea interminable de costa que se pierde en el horizonte, es un espectáculo que hay que digerirlo con mucha calma. Otro reto constante es la fuerza del viento; parecido a sacar la mano por la ventana del carro (multiplicado por tres) y por supuesto sumándole el peso de la cámara.

En  esta zona la altitud queda a discreción del piloto Edwin Mendoza, con quien sobrevolamos la costa a unos 1000 pies de altura en promedio. Todo dentro del reglamento de Aviación Civil de El Salvador, que estipula la altitud mínima de vuelo a 500 pies AGL sobre un área no congestionada.

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