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El Salvador del Mundo, símbolo de espiritualidad

En 1525 inician las primeras fiestas dedicadas al patrono de la capital, celebración y solemnidad que se mantiene

La Transfiguración de la imagen del Divino Salvador del Mundo, en Catedral Metropolitana, representa para los capitalinos el punto culminante de las celebraciones religiosas. Foto edh / archivo

La Transfiguración de la imagen del Divino Salvador del Mundo, en Catedral Metropolitana, representa para los capitalinos el punto culminante de las celebraciones religiosas. Foto edh / archivo

La Transfiguración de la imagen del Divino Salvador del Mundo, en Catedral Metropolitana, representa para los capitalinos el punto culminante de las celebraciones religiosas. Foto edh / archivo

Una vez más, los capitalinos celebran las fiestas patronales en honor al Divino Salvador del Mundo. Los preparativos han iniciado desde hace varias semanas, con las tradicionales cofradías y la construcción de la estructura en la que se lleva a cabo la esperada Transfiguración de Jesús, cada 5 de agosto.

Esta celebración fervorosa se retoma del pasaje bíblico de San Marcos, en donde se detalla sobre la ascensión de Jesucristo al cielo en presencia de sus discípulos, tras anunciarles que les enviaría el Espíritu Santo.

Desde primeras horas de la madrugada, decenas de fieles se trasladan de todos los rincones del país para participar en la fiesta religiosa, conocida también como la Transfiguración.

Clara Luz Murillo, de 80 años, es una devota del Salvador del Mundo, y recuerda que cuando era niña sus padres la llevaban todos los años a la actividad.

"Desde entonces siempre he asistido a la Transfiguración de mi Señor Jesucristo, la cual ha ido cambiando con el paso del tiempo", dice la octogenaria.

Recordó que hace unos 40 años, las carrozas en las que se realizaba la asunción eran muy coloridas y llamativas.

Cada año se modificaba el diseño y era opción de las cofradías el motivo religioso que se le impregnara a las carrozas.

Afirmó que, ahora, hasta el clima ha cambiado, ya que antes era de rigor que lloviera durante el acto religioso, sin embargo, eso no impedía que miles de salvadoreños participaran en las actividades del Santo Patrono.

A pesar de algunos cambios que se han experimentado durante los últimos años, la Transfiguración siempre mantiene intacta la religiosidad y fe de la mayoría de salvadoreños.

Desde hace unos 15 años, se ha mantenido la tradición de representar la asunción del Salvador del Mundo desde una carroza que representa a un mundo, en el atrio de Catedral de San Salvador.

Mientras la escena se desarrolla, los asistentes entonan diversos cánticos de júbilo y ofrecen oraciones y ovaciones al patrono.

Luego de finalizar el evento, se procede a cerrar la actividad con una colorida y prolongada quema de pólvora que ilumina la Catedral, lugar donde se realiza el evento el 5 de agosto.

Anécdotas de los feligreses son muchas, como el caso de Juan José Flores, de 64 años, quien dijo que sus padres le inculcaron la devoción al Santo Patrono desde su infancia.

"Recuerdo que cuando era niño vivíamos en la zona de Suchitoto y mis padres se levantaban a las 2 de la madrugada para trasladarse a la capital y participar en las alboradas, misas, procesiones y en la Transfiguración", afirmó este fiel devoto.

Fiesta cívica religiosa

En nuestro país, la historia se remonta a un 6 de agosto de 1525, en ese periodo se trataba más de una fiesta cívica, ya que no se utilizaba ningún elemento religioso, solo se sacaba un estandarte que representaba al Rey como máxima autoridad, dijo Nick Mahomar, miembro de la Asociación de Cofradías de El Salvador del Mundo.

Fue hasta el año 1546, cuando la tradición popular cuenta que el emperador Carlos I, de España, obsequió la imagen del Salvador del Mundo, siguiendo una tradición imperial española en la que el Rey regalaba a las nuevas provincias una imagen patronal.

Pero no fue hasta el año de 1777, cuando el maestro Silvestre García esculpió y pintó otra figura del Divino Salvador.

Esta es la imagen que hoy el pueblo venera y utiliza en el acto de la Transfiguración, la cual es conocida, cariñosamente por los feligreses, como "El colocho".

A partir de entonces, el maestro Silvestre promovió año tras año las festividades religiosas del Divino Salvador con novenarios y mucho jubileo.

Un dato curioso es que, en el año de 1803, según consta en la visita pastoral que en esa fecha realizó un Obispo a San Salvador, se cambió de fecha la fiesta patronal del 6 de agosto al 6 de enero, pero en forma temporal.

Carrozas ingeniosas

Una de las primeras presentaciones que se realizó de la Transfiguración se llevó a cabo en el año de 1809, cuando se construyó en el atrio de la iglesia parroquial un gran volcán, en cuya cima se colocó al Santo Patrono Salvador del Mundo.

Un año después, se construyó un modesto carro de madera y papel de colores sobre el que colocaron la imagen, para llevarlo en la procesión por las principales calles, entraron después a la Plaza de Armas (hoy Plaza Libertad) en donde tuvo lugar, por primera vez, el tradicional descubrimiento.

A partir de entonces, las carrozas han sido construidas con diversos diseños, sin dejar de lado el aspecto religioso de las celebraciones.

En la actualidad, la tradicional bajada está acompañada por diversas actividades de carácter popular, como la feria de Consuma que se realiza en las instalaciones del Centro de Ferias y Convenciones (Cifco), así como el tradicional campo de la feria , instalado en el predio de Don Rúa, y otros atractivos de diversión.

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