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Salud ordenó nuevamente cerrar rastro de La Unión

El primer cierre lo ordenó en 2004, sin embargo, no se concretó. Solo hubo mejoras Salud ordenó nuevamente el cierre del matadero en octubre del año pasado

El cierre del rastro es definitivo. Los comerciantes se quejan de que no les dan otras alternativas. Foto EDH / INSY MENDOZA

El cierre del rastro es definitivo. Los comerciantes se quejan de que no les dan otras alternativas. Foto EDH / INSY MENDOZA

El cierre del rastro es definitivo. Los comerciantes se quejan de que no les dan otras alternativas. Foto EDH / INSY MENDOZA

LA UNIÓN. Desde 2004, el rastro municipal de La Unión debió ser cerrado por órdenes del Ministerio de Salud, tanto porque no reúne las condiciones de salubridad, como porque genera contaminación en la quebrada El Zope, donde van a parar los líquidos lixiviados y la sangre de los animales que se sacrifican.

En octubre pasado, la administración municipal actual fue notificada del cierre. El oficio recibido en 2013 fue el 5052061, entregado a través de Julio Armando Martínez, coordinador del Sistema Básico de Salud Integral (Sibasi) de La Unión.

El Diario de Hoy tuvo acceso al documento en que se se establece que el actual matadero no reúne los requisitos mínimos para operar, razón por la cual se culmina con la resolución que ordena a la municipalidad el cierre inmediato.

Este debió ejecutarse en 2004, sin embargo no se acató. La administración edilicia actual asegura que durante su gestión, que inició en 2012, bajo el mando de Ezequiel Milla, no han encontrado documentos que ordenen su clausura.

Milla aclara que fue hasta octubre cuando ellos preguntaron por el caso del rastro y les notificaron sobre la decisión de Salud.

El edil expresó que la alcaldía no tiene otra alternativa más que cumplir con el cierre y que la única solución viable para los comerciantes es que vayan al rastro de Santa Rosa de Lima, siempre en La Unión.

"En ningún momento Salud me está dando recomendaciones, (ellos) ordenan el cierre, y por lo tanto debo acatarlo, y es definitivo", aclaró el edil.

"Los vendedores de carne y los que destazan sus reses van a tener una reunión con el encargado de la unidad ambiental para que les enseñe el documento, donde se muestra que no es la alcaldía la que está cerrando el rastro, sino que es el ministerio de Salud quien me está ordenando que lo haga" agregó el alcalde .

Darwin López, director de la Unidad de Salud del barrio San Carlos, responsable de la zona donde se ubica el rastro, asegura que desde 2004, el matadero debió ser cerrado por decisión del Ministerio de Salud.

"Nosotros empezamos a hacer las recomendaciones, pero no cumplieron y el proceso tuvo que seguir; el cierre que se dio fue definitivo por no cumplir y otro, porque su vida útil ya terminó".

Actualmente, y desde 2004, la única mejora que se le ha hecho al rastro es que se está dando tratamiento a las vísceras, pero el galeno asegura que las aguas van hacia la quebrada, al igual que la sangre y las heces.

El médico añadió que los sacrificios de reses se hacen por la madrugada y que a esa hora, no hay ningún inspector de saneamiento que verifique los procesos.

"Tenemos esa debilidad, no tener el suficiente personal para que lleguen en horas de la madrugada a inspeccionar el tipo de res, y si los trabajadores están usando los equipos adecuados, como botas, pero en teoría, para nosotros ese rastro está clausurado", expresó.

La situación del cierre no solo preocupa a las autoridades edilicias, pues los afectados directos son los vendedores de carne y quienes se dedican a destazar animales.

Marina de Ramírez, propietaria de una carnicería,dice que ese tema del rastro no es nuevo y que desde hace varios años el Ministerio de Salud ha ordenado cerrarlo.

"Supuestamente ya le habían dado clausura, pero el doctor Miguel Ahués, que era el encargado de Salud, para evitar que existieran más rastros clandestinos y focos de contaminación, nos permitió seguir mientras se le diera una solución" dijo la vendedora.

"Nos dieron ciertas soluciones, como por ejemplo, hacer mejoras de mantenimiento y la construcción de una fosa séptica, que no se logró hacer", confesó la comerciante.

La vendedora expresó que hasta el momento la alcaldía no les ha notificado que procederá al cierre del rastro.

"En ningún momento nos oponemos, pero que lo hagan cuando ya tengan el nuevo, o la opción donde nos digan « aquí está, para que destacen la carne». No te pueden sacar y dejarte a la intemperie o en todo caso destazaremos en las casas, como muchas personas lo vienen haciendo", agregó.

Jorge Ramírez, también comerciante, dijo que la alcaldía debe darles una verdadera salida porque de lo contrario será un grave problema.

"Estaríamos hablando de ocho a nueve rastros clandestinos nuevos, más los existentes, que son 22 en total, y eso me consta. Aquí en el mercado pueden ver muchos vendedores de carne de res y de cerdo, pero no todas esas personas usan el rastro, destazan en en otros lugares que son clandestinos", comentó.

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