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Retrasos en obras de restauración en la frontera El Jobo

Los usuarios se quejan por los cierres temporales

Los vehículos deben de ir a una velocidad de 10 kilómetro por hora. Foto EDH / ROBERTO ZAMBRANO

Los vehículos deben de ir a una velocidad de 10 kilómetro por hora. Foto EDH / ROBERTO ZAMBRANO

Los vehículos deben de ir a una velocidad de 10 kilómetro por hora. Foto EDH / ROBERTO ZAMBRANO

AHUACHAPÁN. A pesar de que los trabajos en las losas que conforman la superficie de rodadura del puente en la frontera El Jobo, en el cantón Las Chinamas, estaban programados para finalizarlos en febrero será así.

El retraso se debe a que la empresa contratada por el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda de Guatemala, sólo trabaja cinco horas y media al día en las losas ante el tráfico vehicular que es restringido parcialmente.

Un empleado de la dependencia gubernamental de Guatemala, Miguel Ángel Molina, expresó que lo ideal sería que el paso sea cerrado en su totalidad para avanzar en las obras.

Aunque por el momento descartó esa medida para no afectar a los cerca de mil vehículos que a diario usan esa vía.

El tránsito por el puente está cerrado desde las 8:30 de la mañana hasta las 11:00. Luego es cerrado de nuevo a la 1:00 del mediodía y reabierto a las 3:30 de la tarde.

Ese tiempo es el que aprovecha la empresa guatemalteca para trabajar en las 113 losas que están en el puente. De ellas, 16 serán retiradas por el daño que presentan.

Las obras también incluyen la supervisión de toda la estructura metálica para determinar si no tiene daños. Luego será pintada.

Molina expresó que tienen previsto finalizar los trabajos en abril. Buscarán que sea antes de la Semana Santa para no afectar al turismo.

En enero, cuando comenzaron las obras, se informó que iba a ser en marzo; pero apenas tienen un avance de un 40%, según Molina.

Usuarios como Juan Carlos Gutiérrez pidieron a las autoridades que agilicen los trabajos ya que el tiempo que deben de esperar para lograr pasar es demasiado.

Agregó que debe de hacerlo con el afán de no gastar mucho en combustible ya que utilizar otras fronteras, como la de San Cristóbal en Santa Ana, le supone una inversión mayor.

Los cambiadores de moneda y vendedoras de comida también están siendo afectados con la situación ante la poca presencia de usuarios.

Uno de los cambiadores, Noel Manca, manifestó que apenas logra ganancias para su sustento diario.

Otros compañeros han tenido que emigrar hasta la frontera San Cristóbal para seguir desempeñando su trabajo.

El puente fue dañado en octubre del año pasado cuando un camión sobre cargado con verduras trató de cruzarlo pese a que en ese entonces ya habían algunas restricciones.

Entre ellas, los vehículos de más de tres toneladas no podían pasar sobre el puente.

Ahora, los vehículos livianos deben de transitar a diez kilómetros por hora y tener una altura no mayor a los 2.20 metros.

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