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Restricción en frontera Las Chinamas afecta turismo

El peso permitido de los vehículos pasó de 18 toneladas a diez, debido a los daños que presenta el puente.

El peso permitido de los vehículos pasó de 18 toneladas a diez, debido a los daños que presenta el puente. | Foto por Cristian Díaz

El peso permitido de los vehículos pasó de 18 toneladas a diez, debido a los daños que presenta el puente.

 Las personas que viajan en buses de El Salvador hacia Guatemala, o viceversa, por la frontera Las Chinamas, en Ahuachapán, se ven obligados a cruzar el puente El Jobo caminando o deben de transbordar los microbuses que una de las empresas de autobuses internacionales ha puesto a disposición, debido a que por la infraestructura sólo pueden cruzar vehículos de hasta diez toneladas.

Mientras que el equipaje es trasladado en pick ups.

Hasta el viernes anterior el peso permitido era de hasta 18 toneladas pero autoridades guatemaltecas y salvadoreñas colocaron dicha restricción porque una de las losas, del lado del vecino país, se fracturó.

El encargado de la Dirección de Adaptación al Cambio Climático y Gestión Estratégica de Riesgo (DACGER), dependencia del Ministerio de Obras Públicas (MOP), Emilio Ventura, reconoció que la restricción de las 18 toneladas no fue respetada y que eso “atentó” contra la misma seguridad del puente. Aunque no especificó si esa fue la causa del daño de la estructura.

Guatemala colocó provisionalmente una plancha metálica sobre ésta, mientras determinan qué harán para resolver el problema.

La restricción ha provocado, además, la disminución del paso de vehículos y personas ya que buscan vías alternas para llegar a sus destinos.

Entre ellos, principalmente, la frontera San Cristóbal, en Santa Ana. Pero esto significa recorrer 50 kilómetros adicionales respecto a la distancia que hay desde la frontera Las Chinamas hasta la capital guatemalteca donde hay cerca de 125 kilómetros.

Uno de los usuarios, Enrique Morán, señaló ayer que transbordar o cruzarlo caminando causa incomodidad porque hay más de trescientos metros hasta donde deben de abordar el autobús que los llevará a su destino final.

“Las autoridades deben arreglar el puente de una vez por todas; no es justo que a cada rato lo estén interviniendo y siempre presente daños”, criticó.

Cambiadores de quetzales por dólares, y viceversa, señalaron que desde el viernes anterior las ganancias han disminuido hasta en un 50%, lo que evidencia el impacto que ha tenido la medida.

Uno de los cambiadores, José Víctor Hernández, señaló que de éstas  mantienen a su familia por lo que pidió a las autoridades que resuelvan el problema que enfrenta la infraestructura.

Pero además exigió que los trabajos sean de calidad ya que el puente ha recibido dos grandes intervenciones desde el 2014.

La última fue en octubre de este año; pero a las pocas semanas nuevamente presenta daños.

Son 54 buses internacionales los que en condiciones normales circulan por esta frontera;  actualmente no todos están llegando a Las Chinamas aunque los afectados no precisaron la cantidad.

“Si no pasan los buses qué hacemos sin trabajar”, dijo el cambiador, que es uno de las cuarenta personas que se dedican a esta actividad.

El director de la DACGER señaló que realizarán una inspección para determinar si ya no hay más losas dañadas. Para ello usarán, incluso, cámaras para llegar a los puntos más remotos.

El estudio tardará entre una y dos semanas. Se tenía previsto que iniciara el miércoles. Sin embargo, fue reprogramado para la próxima semana porque ayer sostuvieron una reunión representantes de ambos países, donde también trataron los temas de los puentes de las fronteras Anguiatú, en Metapán, y La Hachadura, en San Francisco Menéndez (ver recuadro).

A partir del resultado del estudio determinarán qué harán.

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