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Reportan goteras en Joya de Cerén, patrimonio de la humanidad

Un techo con varias filtraciones cubre una de las estructuras del sitio. Autoridades de Secutlrura aseguran que las goteras, en realidad, son traga luces, los cuales están en planes para ser modificados. 

Goteras sobre las estructuras de Joya de Cerén

Un techo con varias goteras cubre una de las estructuras más  grandes de Joya de Cerén, patrimonio de la humanidad proclamado por la Unesco en 1993.

Algunas manchas de humedad son vistas en parte de la estructura de uno de los sitios arqueológicos más importantes de Mesoamérica, reflejando el daño ocasionado por varias goteras que se han colado durante las intensas lluvias de este fin de semana.

Por su parte, autoridades de Secultura indicaron que las goteras, en realidad, son traga luces, los cuales están en planes para ser modificados. 

"Joya de Cerén y San Andrés son sitios especialmente vulnerables debido al Río Sucio. Su caudal ha aumentado pero no ha llegado a los límites. Nosotros estamos alertas y en monitoreo constante", afirmó Marlón Escamilla, titular de la entidad.

A pesar de las medidas tomadas por la institución, algunas áreas de Joya de Cerén se han visto afectadas por goteras. Las manchas de humedad fueron ubicadas en las áreas que albergan las estructuras del sitio precolombino. 

Escamilla expresó, ante dicha situación, que no se pueden colocar sólo plásticos porque el material sí dañaría las estructuras que reflejan la vida de un pueblo maya agrícola de hace 1,400 años. "Colocamos plásticos pero sobre ellos esponjas para que absorban el agua y así minimizar daños", añadió el director de patrimonio. 

Los sitios arqueológicos Joya de Cerén, San Andrés, Casa Blanca y Tazumal fueron visitados ayer por el titular de Secultura, Ramón Rivas y por el director nacional de Patrimonio Cultural y Natural, Marlon Escamilla. 

Joya de Cerén es un sitio precolombino de El Salvador situado en las proximidades de San Juan Opico y Las Flores, en el departamento de La Libertad, en la región centroccidental de El Salvador. Estuvo habitado al menos desde el año 400 por un pueblo agrícola tributario de San Andrés y fue abandonado alrededor del año 600 a causa de la erupción de la Laguna Caldera.

El sitio permite apreciar la vida cotidiana de un pueblo maya agricultor de hace 1.400 años (siglo VII), el único conocido en El Salvador.

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