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SANTA ANA

Reforestan en el Lago de Coatepeque

Unos 500 voluntarios sembraron mil 300 árboles de diversas especies. La jornada la realizan cada año

reforestación

La organización Nueva Acrópolis, junto con 500 voluntarios se unieron a la campaña de reforestación del lago de Coatepeque, en Santa Ana. | Foto por elsalv

En un par de años, la zona del Lago de Coatepeque brindará más oxígeno, ya que con al siembra de mil 300 árboles contribuirán a la reforestación de la zona. 


Esa fue la premisa de 500 voluntarios de la organización Nueva Acrópolis, quienes se unieron a la X campaña de reforestación.


A las nueve y media de la mañana llegaron alrededor de  diez buses con voluntarios de Sonsonate, Ahuachapán, Chalchuapa, Santa Ana y San Salvador. Les explicaron el proceso y luego emprendieron el viaje de 20 minutos a la zona de siembra.


El incesante sol no fue pretexto para que los asistentes continuarán la faena. Limpiaron el terreno, abrieron los agujeros y plantaron  una diversidad de especies propias de ecosistema de Coatepeque.


“Esta zona es uno de los pulmones del occidente del país, por eso tenemos diez años de enfocarnos y  trabajar aquí en Coatepeque.

FundaCoatepeque  nos asesora con las especies que se deben sembrar y estar en sintonía con el hábitat del bosque”, aseguró el coordinador de voluntariado y proyectos de Nueva Acrópolis, Rolando Aguirre.


Durante la década de reforestación han sembrado más de 20 mil árboles, lo que compromete a los cientos de voluntarios, ya que cada año se suman nuevas personas a la iniciativa ambiental.


Roxana Perla, voluntaria, comentó que la actividad es una de las satisfacciones que más la llenan, “aquel dicho de que uno debe sembrar un árbol antes de morirse es cierto, por eso cada año siembro un árbol para darle vida a otros salvadoreños y a mi familia”, compartió.


Aguirre relató que desde el 2006 que iniciaron con la plantación de las especies han observado el crecimiento de los árboles, tanto que había zonas que estaban deforestadas y hoy tienen un nuevo rostro, pero sobre todo brindan el oxígeno que tanto se necesita.


La actividad culminó con un almuerzo para los voluntarios y la satisfacción de contribuir con el medio ambiente salvadoreño y con el cuido del pulmón más importante del occidente del país.

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