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Rebeca, un corazón sano para soñar con una vida mejor

Al nacer, a la niña le detectaron un problema cardiaco que luego fue corregido

Después del procedimiento correctivo que le practicaron en su corazón, Rebeca es una niña más feliz y activa. Ya no hay señales de su enfermedad. Foto edh / René Quintanilla.

Después del procedimiento correctivo que le practicaron en su corazón, Rebeca es una niña más feliz y activa. Ya no hay señales de su enfermedad. Foto edh /...

Después del procedimiento correctivo que le practicaron en su corazón, Rebeca es una niña más feliz y activa. Ya no hay señales de su enfermedad. Foto edh / René Quintanilla.

Andrea Rebeca Rodríguez Mena, de tres años de edad, es una niña feliz. Su alegre estado de ánimo se nota en su sonrisa, que surge ante la menor provocación. Ella es una chiquitina inquieta, residente en Lourdes, Colón, y a la que le gusta jugar, cantar, bailar, correr y soñar.

Al verla tan activa y enérgica, nadie imaginaría que lleva cerca de su corazón un pequeño dispositivo con el que se le corrigió el soplo cardíaco con el que nació.

Según Dora Mena, madre de Andrea, al nacer, la niña, a los ocho meses de gestación, le detectaron el problema cardiaco.

"Le diagnosticaron una persistencia del conducto arterioso, que en palabras sencillas es un agujerito en una válvula del corazón. A los recién nacidos se les cierra a los pocos días de nacidos, pero a mi hija no", expresa Dora.

Ante esta situación, Andrea fue referida al hospital de niños Benjamín Bloom, para que fuera atendida por un especialista.

"Me sentí mal ante el diagnóstico. Mi esposo y yo esperábamos que nuestra hija viniera sana al mundo. Yo tenía miedo de que su problema se complicara. El doctor sugirió que, si después de un año no se le cerraba el agujerito, era necesario un cateterismo", comentó la mamá de Andrea.

El cateterismo al que se refiere Mena, es una práctica médica que permite la colocación de un dispositivo oclusor que tapona el orificio en la arteria.

El procedimiento médico recomendado era demasiado costoso y no estaba en las posibilidades económicas de la familia de la niña. En una de las consultas, el médico que atendía a Andrea les habló acerca de un programa de ayuda que McDonald's llevaba a cabo con la fundación San Mi corazón, entidad que ayuda a niños que padecen enfermedades congénitas o adquiridas del corazón.

El médico les comentó que la reconocida cadena de restaurantes donaba paquetes quirúrgicos para efectuar los cateterismos y les sugirió que aplicaran a dicho programa.

"Inmediatamente dijimos que sí. El doctor nos tomó los datos y pasados tres meses nos dijeron que había un cupo para operar a la niña. El cateterismo se realizó en enero del presente año", manifestó la madre de la pequeña.

Después de una intervención ambulatoria, que fue realizada sin ningún costo y en un hospital privado, el cambio del estado de salud de la niña fue inmediato y notorio.

Según la señora Mena, el cansancio y los problemas respiratorios que solía padecer, y que estaban asociados al problema cardiaco, disminuyeron de forma considerable.

"La ayuda que nos brindaron ha sido una gran bendición. Estoy agradecida porque sanaron el corazón de hija", señaló.

Ayuda de todo corazón

Sana mi Corazón fue fundada hace 14 años, por un grupo de personas que tenían el deseo de ayudar a niños con problemas cardiacos.

Según doña Celina Aguirreurreta, directora de la fundación, desde que surgió esta entidad se ha atendido un total de 1,470 casos, entre operaciones de cirugía de corazón abierto y cateterismo.

"McDonald's nos ayuda proporcionando paquetes con todos los materiales utilizados en los procedimientos. También tenemos una alianza con el hospital de Diagnóstico que nos ofrece al costo sus servicios", informó la señora Aguirreurreta.

En El Salvador nacen unos 1,200 niños con problemas cardiacos, de los cuales 600 requieren de intervención médica.

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