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Realizan obras para mitigar riesgos en Ahuachapán

El municipio de San Francisco Menéndez es el más vulnerable ante desastres naturales, de ese departamento, según la UNES. La municipalidad, los habitantes y las organizaciones no gubernamentales piden mayor protagonismo del Estado

Realizan obras para mitigar riesgos en Ahuachapán

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Con tristeza y resignación, Claudio Sánchez, que vive en la cuenca baja del Río Paz, narra la amarga experiencia que deja a su paso el desbordamiento de este río. Y es que en época lluviosa la zona se ha inundado y obligado a evacuar a sus habitantes.

Según la Unidad Ecológica Salvadoreña (Unes), la cuenca baja del Río Paz, en La Hachadura, del municipio de San Francisco Menéndez, del departamento de Ahuachapán, es una área vulnerable a desastres naturales.

Los fenómenos hidrometereológicos han puesto en evidencia la vulnerabilidad del lugar, y también, colocado en riesgo la vida de los habitantes.

El río Paz posee un recorrido de 134 kilómetros y sirve de línea divisoria entre El Salvador y Guatemala, y desemboca en el océano Pacífico, en la jurisdicción de San Francisco Menéndez.

Según sus pobladores, desde el huracán Fifi (1974), hasta el Mitch (1998), el Stan (2005), la tormenta tropical Mathew (2010) y la E-12 (2011), el municipio ha sido bastante afectado.

Sánchez recuerda algunos de esos fenómenos. Su casa, que se encuentra a pocos metros del río, es testigo de la fuerza de la madre naturaleza.

"San Francisco Menéndez es uno de los municipios de los más vulnerables del país, porque en época seca vienen los fuertes vientos, y el invierno pega por todos lados por tantos ríos que tenemos", afirma Manuel Ojeda, gerente municipal de dicha alcaldía.

Aunque Ojeda advierte que es una bendición que el municipio esté rodeado de ríos, también los mantiene en constante alerta y preparados ante cualquier fenómeno.

"A nosotros se nos llena en la zona más baja (San Francisco Menéndez). En la aldea que vivimos es demasiado bajo. Por todos lados rompe el río", narra Sánchez, mientras le da forma a unas enormes estructuras. Son mallas de alambre forrado con polipropileno.

"Se están haciendo para prevenir un poco los deslaves", comenta Sánchez.

La alcaldía y algunos cooperantes internacionales, con el apoyo en el tema medioambiental de la Unes, buscan reducir el riesgo en el lugar, con la construcción de un gavión de 300 metros lineales.

"Donde está ubicada la borda cubrimos el casco urbano, con todas sus colonias. Los fondos no alcanzan a cubrir (construir) unos 200 metros de borda más", dijo Ojeda.

Según el representante de la alcaldía, la obra inició el 22 de abril, y esperan que esté lista a finales de julio.

Según Ojeda, los trabajos de prevención en esta zona no han sido fácil y han significado grandes inversiones. El costo de los trabajos asciende a medio millón de dólares, y son fondos de la cooperación holandesa.

"En el 2006 hicimos una borda que solo era tirar material selecto, pero claro, en el 2010 se nos rompió la borda y se metió el río; en el 2011 hicimos otra, una frontal, pero cuando hay una creciente este material se va allá abajo y sirve de tapón, y el río también se desborda", explica.

Francisco Rodríguez, secretario municipal, asegura que el problema no solo se resolverá con la construcción de los gaviones, también es necesario un plan integral binacional. Este proyecto ya está siendo impulsado por la municipalidad y la Unes.

"El tratamiento para resolver la problemática del río Paz es tratarlo en todas las zonas, altas, medias y baja", dijo Rodríguez.

La intervención del gobierno en este problema debe ser inmediata, dicen las instituciones que buscan mitigar los riesgos en la a zona.

"Vienen, pero cuando tenemos los eventos, y la intervención ha sido muy poca. Para resolver, nosotros, toda la parte de la zona costera, necesitamos 14 millones de dólares, pero creemos que no es solamente la parte de la infraestructura, sino que hay que atender otros aspectos que son parte de la misma problemática", aseveró el secretario municipal.

Para Carolina Amaya, de la Unes, las obras de infraestructura son importantes en esta zona, pero también lo es, la organización y la alerta temprana.

Iniciativas comunitarias

Otra de las zonas vulnerables es la comunidad El Guayabo, Paz y Progreso I y II del mismo municipio. La Unes ejecuta un proyecto de iniciativas comunitarias para la reducción de riesgos y desastres.

Uno de los programas es la agroecología, que es una alternativa a los problemas de salud que presentan sus habitantes y de cara al cambio climático.

Francisco Calderón, encargado del programa de soberanía alimentaria de la Unes, asegura que el objetivo del programa es que la comunidad aprenda técnicas de producción sin utilizar agroquímicos.

Calderón asegura que la agroecología se sustenta en tres áreas: cuidar la salud de la sociedad, es un sistema de producción sostenible y sustentable, y está en armonía con el medio ambiente.

Un grupo de 30 personas realizan prácticas agroecológicas y estas las reproducen en sus hogares.

Carlota Martínez, la líder en la comunidad El Guayabo, tiene un huerto cultivado con cerca de 35 especies. El huerto es también un banco de semillas que resguarda aquellas frutos criollos que en la comunidad ya no se producen.

Para la Unes, cuando las comunidades practican nuevos métodos de siembra, contribuyen a la prevención del deterioro de los ecosistemas.

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