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Proteger a los niños, una urgente necesidad

Ayer hubo solemne misa y procesión

Los salones de la parroquia de los Santos Niños Inocentes recibieron a las estatuillas, las que llevaron como muestra de agradecimiento. Fotos edh / René Quintanilla

Los salones de la parroquia de los Santos Niños Inocentes recibieron a las estatuillas, las que llevaron como muestra de agradecimiento. Fotos edh / René Quintanilla

Los salones de la parroquia de los Santos Niños Inocentes recibieron a las estatuillas, las que llevaron como muestra de agradecimiento. Fotos edh / René Quintanilla

El día fue propicio para recordar a los Santos Niños Inocentes. La brisa decembrina invitó a cientos de feligreses a abarrotar el parque central de Antiguo Cuscatlán, en La Libertad, a eso de las 10:00 de la mañana para unirse a la solemne misa en honor a los infantes.

La celebración fue presidida por el Nuncio Apostólico, monseñor León Kalenga y otras autoridades de la Iglesia Católica.

Fueron centenares de feligreses que querían estar en primera fila; pero sólo los más puntuales lo lograron. La municipalidad había dispuesto 700 sillas para los asistentes, que no dieron abasto y varios se quedaron de pie.

Hubo personas de casi todos los departamentos del país, incluso hasta creyentes hondureños fueron partícipes de la actividad religiosa.

Fabiola Luna viajó desde ese país hacia el municipio para conocer la tradición católica.

"Venimos con mis papás y mis tres hijos a visitar a los Niños Inocentes. Tenemos unos amigos en Antiguo y ellos nos contaron de esta fiesta tan bonita. Estamos entusiasmados que queremos regresar el próximo año", expresó Luna.

Otros, como la familia Salguero, llegaron de Ahuachapán. "Hemos hecho más de tres hora de viaje, pero no nos importa porque es parte de una tradición familiar venir a dejar a nuestro niño, que representa un favor que Dios no hizo", aseguró Pedro Salguero sobre la conmemoración.

Monseñor Kalenga les dio la bienvenida los peregrinos y los instó a velar por la seguridad de los niños.

"Debemos luchar para que se respete y proteja los valores, la dignidad de los niños, de las mujeres, de los inválidos, de todos los inocentes, porque irrespetarlos es un acto inmoral", aseveró el religioso.

Añadió que la celebración de los Inocentes recuerda el sacrificio de cientos de infantes, "los que fueron los primeros mártires y dieron testimonio de Cristo".

Los feligreses también festejaron a la Sagrada Familia, a quienes monseñor Kalenga calificó como "una familias llena de virtudes y digna de imitar por los salvadoreños".

La misa finalizó al mediodía y los asistentes se marcharon fortalecido en la fe y con el compromiso de cuidar a los niños que hay en cada familia.

Venerando a los niños

Luego de participar en la misa, los feligreses se unieron a la fila de veneración para conocer las figurillas de los niños que llevaron a la parroquia de Antiguo Cuscatlán.

En el recorrido encontraron un cuadro pintado al óleo que data de 1754. En este se representa la masacre de los infantes en el tiempo de Herodes.

En expárroco, Narciso Bordignon, explicó que en el templo hay dos cuadros: uno en el altar mayor, que fue traído de Guatemala; y otro que está en un salón.

Laura Ruano reconoció que la pintura es "muy fuerte, pero es lo que le paso a los niños". Ella llegó desde Santa Ana.

En la parroquia hubo expuestos 247 imágenes de los Niños y cada uno tiene su historia y su nombre propio.

Pedro Luis, Ricardito, Los Leonelitos y otros recibieron a los visitantes.

Doña María Inés Hernández vive en Antiguo Cuscatlán y es fiel devota de esta celebración.

"Tengo 16 años de traer a mi niño Nelson Javier. Para mí es la representación de mi hijo a quien se lo he encomendado a la Virgen María para que me lo cuide de todo mal", compartió la señora.

Nelson Javier iba vestido de angelito con alas doradas. Su estatuilla resaltaba entre los demás porque estaba forrada de tela blanca.

Hernández dijo que adecuó un coche de bebé para hacerle una especie de carroza, "así es más fácil para llevarlo en la procesión y luego llevármelo a mi casa", mencionó.

La representación de cada imagen era única y los católicos echaron a andar su imaginación.

Hubo una Catedral Metropolitana de San Salvador con más de siete niños. Unos eran directores de cine, otros locutores.

También, los creyentes pudieron apreciar a un niño carpintero, un médico y distintas vestimentas y profesiones.

Refugio Celina Rivas llevó a su niño desde Altavista, Ilopango, y afirmó que cada año se le cambia de ropa a la imagen.

"Antes tenía un niño que era de barro, este año lo cambié y claro que la ropa es distinta, lo único que no cambia es el nombre. Se le pone una ropa nueva como signo de renovación por lo que Dios ha hecho", declaró Rivas.

La indumentaria y el nombre siempre van asociados al favor recibido y a la persona por la cual buscan protección.

Por la tarde la procesión de Santa Juana recorrió, junto a los 247 niños, las calles del municipio. Con esa actividad los católicos culminan la conmemoración de los Niños Inocentes que fueron asesinados por Herodes.

Los católicos recogieron sus imágenes y se marcharon con la promesa de llegar el próximo año con devoción y fe al Creador.

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